Año XCVI - Nro. 34.248 - Jueves 5 de Septiembre de 2002

Decepción tras Cumbre de la Tierra

Un delegado abandona el edificio donde se realizó la Cumbre de la Tierra, en Johannesburgo. Sin grandes conclusiones cerró la cita mundial.

JOHANNESBURGO (AFP).- La Cumbre de Desarrollo Sostenible de Johannesburgo, más conocida como la Cumbre de la Tierra, terminó ayer en medio de un sentimiento general de frustración, especialmente agudo en el caso de los países pobres, que no confían en que las resoluciones adoptadas les libren de la miseria y protejan al planeta de la autodestrucción.

Diez años después de la cumbre de la Tierra de Río de Janeiro cuyos frutos fueron prácticamente nulos, los representantes de 190 países no supieron o no quisieron cambiar el rumbo de este mundo, donde la pobreza se multiplica y la destrucción ambiental pone en peligro la supervivencia del planeta.

Por ello, el sentimiento de diversos responsables políticos y miembros de organizaciones no gubernamentales (ONGs) cuando leían el plan de acción aprobado horas antes era de una enorme decepción.

 

FRACASO

"Tenemos que cambiar radicalmente el formato de estas cumbres. Aquí no hay debate, sino diálogo de sordos. Nos hubiera gustado conseguir algo más pero nos faltó audacia política", criticó el Presidente venezolano Hugo Chávez, que tomó la palabra en la sesión de clausura en nombre del Grupo de los 77 (países en vías de desarrollo), que Caracas preside.

En efecto, la declaración política y el plan de acción de Johannesburgo, documentos que serán la biblia práctica del desarrollo sostenible durante años, modifican poco lo adoptado en Río de Janeiro. Es incluso hasta menos osado.

Políticos y ONGs coinciden en que los mayores logros de esta cumbre fueron el compromiso de reducir a la mitad el número de personas que no poseen agua corriente en sus casas (unos 2.400 millones de personas según la ONU) hasta el 2015 y los avances conseguidos para la entrada en vigor del protocolo de Kyoto.

Las grandes asignaturas pendientes de esta cumbre siguen siendo la reducción de los subsidios agrícolas en el norte y la apertura de los mercados a los productos del sur.

Sin embargo, en Johannesburgo, la Unión Europea y Estados Unidos se negaron a avanzar más allá de los compromisos adoptados en la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Doha el pasado noviembre, que prevén únicamente la progresiva reducción de las subvenciones siguiendo un plan de tres años (2002-2004) pero no fija fechas ni objetivos concretos.

 

CONTRA EE.UU.

A la lista de fracasos de Johannesburgo se suma la cuestión de la energía. El plan de acción no incluye metas precisas de energías renovables, como querían Europa y América Latina (10% del total en el 2010), y en su lugar incluyó un párrafo sobre el aumento progresivo de este tipo de fuentes de energía pero de manera voluntaria, sin especificar porcentajes ni fechas, tal y como quería Estados Unidos.

Blanco de las críticas, por bloquear varios acuerdos de cariz social y no impulsar avances en materias ecológicas, EE.UU. fue abucheado. El discurso del secretario de Estado Colin Powell, que habló en nombre del Presidente Bush, fue interrumpido por un grupo de ecologistas y sus palabras recibieron una salva de pitidos. "Traición, cobardía, mentiras, hipocresía", resumían las ONGs.

Según el secretario general de la ONU, Kofi Annan, que hizo un balance de la conferencia, en Johannesburgo no se consiguió todo lo que se pretendía pero se "hizo realidad" el concepto de desarrollo sostenible.

 



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