Usted está en : Portada: Reportajes
Domingo 6 de septiembre de 2009
Con corazón de minero
Cree que el aporte de los pequeños productores es eclipsado por la grandes mineras

Poca gente vive la minería tan intensamente como Patricio Céspedes. Su vida, desde pequeño la hizo entre su casa y la faena familiar... entorno más cercano que -era que no- también está ligado a la minería y la pampa.

Con una basta trayectoria gremial que incluye haber sido vicepresidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), director de la misma organización por muchos años y presidente de la Asociación Gremial Minera de Antofagasta (Agrema) durante los últimos 14 años, Céspedes representa lo más genuino de la minería local.

Antofagastino como pocos. Nació, fue criado y educado en la ciudad. Una vez egresado del Colegio San Luis -donde cursó toda su educación escolar- Céspedes ingresó a estudiar metalúrgia a la Universidad Católica del Norte. Pero los cerros lo llamaban y tras cuatro años decidió dedicarse 100% a la mina "Elenita II", de propiedad familiar, ubicada al interior de Baquedano.

costanera

¿Desde cuándo es minero?

- De toda la vida. Nací en 1953 y ando metido en las minas desde el año 1960... cuando acompañaba a mi padre a mensurar. En ese tiempo no existía la costanera, en ese sector donde están las petroleras había ocho plantas de proceso: la Andrómeda, la de Tomás Astorga, Pedro Granic, La Alianza, La Ponderosa y la de un sueco que era una planta de flotación.

¿La familia tuvo algo que ver en esa vocación?

- Claro que sí. Mis padres son pampinos, mi padre nació en Pampa Unión y mi madre en Chacabuco. Mi padre era contador, pero le quedaron gustando los cerros y salía en su camioneta a recorrer... recuerdo que mi mamá le preparaba una lonchera con algunas cosas para comer y beber, había que salir bien preparado... incluso los neumáticos se parchaban con un parche a fuego, había que andar con todo el taller arriba.

¿Y usted lo acompañaba?

- Sí, claro, cuando me dejaban. Más de alguna vez me escondí en su camioneta sin que se diera cuenta para acompañarlo.

unidad popular

La mina Elenita II comenzó a operar en 1959 y vendían precipitado de cobre a la Empresa Nacional de Minería (Enami). Sin embargo, el negocio familiar pasó por momentos difíciles durante el régimen de la Unidad Popular.

"Cuando llegó el régimen se comenzaron a tomar las minas y pusieron interventores, fue un desastre para la gente que trabajaba en esto".

¿Qué pasó finalmente con Elenita?

- Se la tomaron, la planta tuvo un interventor, a mi padre le dio un infarto al corazón y al tiempo murió... no pudimos seguir. Al tiempo se aburrieron y dejaron todo botado, comenzamos a juntar las pocas cosas que nos dejaron, porque teníamos de todo camiones, compresores, cargadores, perforadoras y logramos junto a mis hermanos echar a andar nuevamente la mina.

¿Alguna situación o anécdota que lo haya marcado?

- Sí, yo era muy chico y andaba en la mina, entonces durante la tarde llega la hora de la "quemá", que es cuando se hace la tronadura. El jefe de mina avisa a toda la gente y como yo andaba arriba del cerro no escuché... cuando comienzan a salir los tiros y fueron como treinta. ¡No sabía qué pasaba!

¿Se perdió alguna vez en sus expediciones de exploración?

- Una vez iba rumbo a la mina en la camioneta y se me cortó el eje. No estaba perdido porque me sé orientar muy bien, pero tuve que caminar siguiendo la huella toda la noche -en pleno desierto- hasta llegar a Baquedano. Partí a las siete de la tarde y llegué a las siete de la mañana.

ciclista

¿En qué se entretiene cuando no está trabajando?

- Yo disfruto mucho cultivando las amistades, visitando a los amigos, tengo mucho contacto social, pero soy de pocos amigos. Cuando tengo tiempo salgo en mi bicicleta, y con mis dos hijos menores también salimos a dar unas vueltas.

¿Cree que el aporte de los pequeños mineros de la zona no es lo suficientemente reconocido?

- Sí. Y nuestro aporte no es menor, fíjate que el año pasado dejamos en Antofagasta por concepto de ventas cerca de US$ 20 millones. Nosotros compramos y contratamos todo acá, fletes, víveres, petróleo, mano de obra... lo que sucede es que acá en la zona hay ocho megaproyectos mineros y ante ellos nos vemos insignificantes.