Usted está en : Portada : Espectáculos Domingo 16 de diciembre de 2007

Sixto Rojas, el pintor que sobrevivió en la masacre de la Escuela Santa María

Entre sus obras destaca la decoración de la actual Casa de la Cultura de Antofagasta

Rodrigo Ramos Bañados.

espectaculo@mercurioantofagasta.cl

¿Por qué el pintor Sixto Rojas Acosta salvó ileso en la masacre de la Escuela Santa María de Iquique, ocurrida el 21 de diciembre de 1907?

Sixto Rojas falleció a los 58 años de edad en la Oficina Salitrera Santiago Humberstone en 1941 y sus restos se depositaron en el Cementerio de Pozo Almonte.

La semana pasada su historia revivió a través de la exhumación de su cuerpo, en el marco de la conmemoración del Centenario de la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique. "Sus restos se encontraban en un ataúd de los usados en la época de las oficinas salitreras y se procedieron a depositar en un nuevo féretro" explicó Carlos Graña, periodista de la municipalidad de Iquique.

Después de rezar por el descanso de Sixto Rojas Acosta se procedió a trasladarlo desde Pozo Almonte al Cementerio General Nº 1 de Iquique, donde permanecerá, en una sala especial hasta que se inaugure -el 21 de diciembre- el Mausoleo y Memorial de los Mártires de la Escuela Domingo Santa María, que construye el municipio del vecino puerto.

En el Cementerio Nº 1 sus restos fueron recibidos por Griselda Rojas, hija del Sixto Rojas Acosta, quien autorizó la exhumación y traslado a Iquique.

Los restos del pintor serán depositados en una ceremonia solemne en el Mausoleo Memorial, junto con los de Patricio Rojas Ramírez, víctima de la masacre de la Escuela Domingo Santa María. "Así, Sixto Rojas simbolizará a los dirigentes de la gran huelga de 1907 y Patricio Rojas Ramírez a las víctimas de esa masacre", acotó Graña.

Artista

Sixto Rojas fue un artista errante por la pampa, romántico y bohemio. Decoró teatros y pintó en salones sociales de oficinas salitreras actualmente desaparecidas. Sus cuadros todavía se mantienen en el Casino Español de Iquique. En el segundo piso de ese edificio ubicado en la calle Baquedano -de la vecina ciudad-, se exhiben seis óleos con escenas de mujeres y pasajes de la historia española. Fueron realizados en 1931.

Su gran obra, en tanto, fue el trabajo decorativo en el Teatro Municipal de Iquique, como en el ahora deteriorado Teatro de Pisagua.

Su obra decorativa todavía puede apreciarse en el salón de honor, segundo piso, de la actual Casa de la Cultura de Antofagasta. "La técnica que se utilizaba en ésa época para decorar los teatros era la denominada pintura al temple, que era tierra de colores aglutinada por clara de huevo. La mezcla era muy resistente" explica Waldo Valenzuela, pintor y docente.

En tanto, "la influencia podría ser art deco, aunque era un arte muy ornamental, decorativo. La manera de recortar la figura también habla de otras tendencias", agregó.

Valenzuela recuerda que el hijo de Sixto Rojas, Raimundo, fue funcionario en la Universidad del Norte. "Contaba que cuando llegaba la hora del almuerzo y faltaba el dinero para comer, el papá pintaba rápidamente sobre madera o lo que fuera un gallo y él debía venderlo".

Anarquista

En Iquique es el nieto del fallecido artista, Héctor Sorich Rojas, quien publicará un libro biográfico denominado "Sixto Rojas, un protagonista olvidado".

De esta manera, el libro será el camino para entender como este decorador de teatros se empapa de las causas sociales de la época y llega como secretario del directorio a la huelga pampina que desemboca en la matanza de la Escuela Santa María.

Sorich reconoce que su abuelo era un "anarquista. Era esta condición la que lo alejaba de algunos círculos sociales, pero lo acercaban a la clase intelectual de la época". Así, los continuos viajes a pintar recintos en las salitreras no le dejaban tiempo para su familia, pero si para las tertulias, la política y la vida nocturna.

En este contexto, la gran huelga lo sorprende como dirigente. Iba al sacrificio, sin embargo una jugada poco clara del destino lo transformó en sobreviviente.

Carlos Graña, afirmó que Sixto Rojas y José Brigg, presidente del directorio de la huelga, caminaban por la calle Barros Arana, "en la tarde del 21 de diciembre, bajo estado de sitio y toque de queda, rumbo al sector del Hipódromo, custodiados por un grupo de la fuerza armada". Así, no estuvieron en el preciso momento de las descargas. La suerte estaba con ellos. Salvaron sus vidas y luego por el caos reinante no fueron reconocidos. Otra versión indica que se hicieron los muertos.

En el primer aniversario de la matanza, en 1908, Rojas fue el principal orador y dijo: "porque la sangre vertida es semilla que germina haciendo nacer nuevos luchadores. Y también tengan presente que en todos los tiempos y en todas las edades, donde hubo tiranos, hubo rebeldes".