Año XCVI - Nro. 34.250 - Sábado 7 de Septiembre de 2002

Hay que evitar repetición de las grandes tragedias

El propio Intendente de Antofagasta ha dado el ejemplo de lo que se debe hacer para que, de una vez por todas, los habitantes de la comunidad obedezcan a la razón y se comporten como deberían hacerlo aquellos que verdaderamente desean una ciudad limpia, progresista y moderna. El jefe regional presentó una querella en contra de un particular que fue sorprendido in fraganti, incluso por autoridades, botando basuras en el sector de la quebrada La Cadena.

Como todos sabemos, por esa misma vía aluvional, se desencadenó la gran tragedia que Antofagasta aún no puede olvidar, en 1991, y que dejó un enorme saldo de muertos, desaparecidos y heridos. También hay que recordar

que los aluviones de agua y barro arrastraron centenares de toneladas de basuras y escombros que personas inescrupulosas arrojaban en el lugar, sin pensar que con el tiempo esos mismos desechos caerían y se vaciarían por las calles de la ciudad, provocando tanto dolor y angustia.

A pesar de que se han gastado enormes cantidades de recursos económicos regionales en la prevención de posibles futuros aluviones, al construir piscinas gigantescas de contención en diversas quebradas de los sectores altos y de realizar diversas campañas comunicacionales para que la gente no bote desperdicios ni escombros ni artefactos en desuso ni menos residuos industriales o de otro tipo, no faltan los desubicados que hacen lo contrario a lo que dicta el criterio común.

En este caso, el acusado ante el Tribunal de Garantía por el propio Intendente procedió a descargar en la quebrada La Cadena todos los desechos que transportaba, sin darse cuenta que altas autoridades de la región se encontraban en el lugar, precisamente para acelerar los trabajos que permitieran el despeje de la vía aluvional y evitar con ello la repetición de una tragedia similar a la de hace once años.

Sin duda es una medida ejemplar para el acusado y también para otros que, siguiendo su mal ejemplo, siguen descargando basuras y escombros en un sitio que es indicado como de alta peligrosidad por la acumulación de desechos. Ojalá los tribunales así lo entiendan y el castigo también sea ejemplar para que, con ello, se logre desincentivar a otros que pretendan hacer lo mismo en el futuro.

Hay que tener en cuenta que el Gobierno regional deberá destinar alrededor de 200 millones de pesos para erradicar los basurales clandestinos de esa zona para luego proceder a construir diques y piscinas aluvionales, destinados a contener posibles deslizamientos hacia la parte baja de la ciudad. Si esos basurales no existieran, obviamente, esos dineros serían destinados a otras obras destinadas a mejorar la calidad de vida de los antofagastinos.

Siempre hay que aprender las duras lecciones. Primero, debemos hacer todo lo posible para que tragedias como las de los aluviones no vuelvan nunca más a repetirse en Antofagasta y, segundo, deberíamos no seguir botando basuras y escombros en las quebradas porque esas acciones aumentan la peligrosidad de los fenómenos de la Naturaleza. Son lecciones muy simples, pero hay que aprenderlas a tiempo.



Copyright Empresa Periodística El Norte S.A.
M. A. Matta 2112, Antofagasta, Chile
Teléfono (56 55) 453600