Año XCVIII - Nro. 34.533 - Lunes 22 de Diciermbre de 2003

Vivi Kreutzberger se casó con alta seguridad

El "Pollo" Fuentes esconde a la mujer que lleva en su auto; Alvaro Salas le echa encima su todo terreno a un camarógrafo del matinal de Televisión Nacional que se salva por poco. Don Francisco sonríe de mala gana. Al bailarín pascuense Hotuiti se le rompió el frasco de perfume en el cuello de su camisa ultra-violeta; Luis Jara llega en su Volkswagen Passat, Dino Gordillo en su Chevrolet Suburban y Julián Elfenbein hasta se perdió y entró a un circuito de motocross en vez del matrimonio de Vivi Kreutzberger, tratando de esquivar a la prensa que se burló por horas de él. Vivi batió el récord en seguridad en su boda con el colorín Robert Wilkins, que dirige programas de tele, es separado y tiene tres hijos.

"Ni que fuera Julia Roberts", comentaban los testigos de las extremas medidas que puso la hija de Don Francisco en su casamiento.

Contrató a 30 guardias especialmente para ella y cerró a seis kilómetros de la entrada el paso hasta la Hacienda Santa Martina, ubicada en un cerro de La Dehesa. Para que nadie sin el parte entrara.

 

CONTROLES

Incluso hubo dos controles tipo peaje a cargo de las docenas de guardias privados que paraban a todos los autos que intentaban subir a la llamada "hacienda", un gimnasio techado con fachada de casa de campo y que tiene patos, gansos, piscinas, máquinas para hacer ejercicios, comedores, cancha de golf y extensos prados con mucho dinero invertido en paisajismo. Kreutzberger lo arrendó para ella sola. Y llegó temprano, para que nadie la viera. No se casó de blanco y Doris Feliú la peinó y maquilló.

El comentario en el primer control de seguridad, donde quedaron parados y al sol más de 30 integrantes de la prensa del corazón, era que René Kreutzberger, el hermano de Don Francisco, no estaba.

También que Andrea Molina, que llegó bien pintada y con su marido de apellido impronunciable -el austriaco Gerald Kleinfercher-, era la más buenamoza. Además destacó la rockera Denise Malebrán.

El más desubicado fue el cantante favorito de Vivi, Alvaro Véliz, que llegó con hora y media de retraso, con corbatín rojo fuego, y eso que tenía que cantar un tema "sorpresa" para el novio.

 

OTROS "ROSTROS"

Andrea Tessa apareció con acompañante formal; el director del Buenos Días a Todos posaba como figura y Jorge Hevia, fome como él sólo, contaba que le había regalado a los novios algo muy parecido al arrimo de cuero que le llevó a Karen Doggenweiler para su casamiento. Fernando Paulsen pasó raudo y con la camisa arremangada, regalando una mirada cómplice al fotógrafo de TV y Novelas.

Y arriba, en la "hacienda", con los patos y los gansos y los trajes de gala, la fiesta arreciaba. Con 300 invitados, comida de buen chef y una gran orquesta. A todo bum-bum.

La sorpresa de la noche se la dieron sus ocho hijos -de Vivi y Wilkins- quienes realizando una parodia de Machos: Muchos, hablaron acerca de sus padres, poniendo la cuota de emoción que les hizo corre más de alguna lágrima al ahora flamante matrimonio.



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