Año XCV - Nro. 33.629 - Jueves 21 de diciembre de 2000

Un importante hito para identificar a la región

A partir de hoy, a Antofagasta no sólo se le podrá llamar la capital nacional de la minería chilena sino que también de la astronomía, al ser inaugurado el llamado Hito del Trópico de Capricornio, la gigantesca construcción ubicada a un costado de la ruta 1, frente a la Base de Cerro Moreno, perteneciente a la Quinta Brigada de la Fuerza Aérea de Chile.

El Hito al Trópico de Capricornio, monumento al sol de dimensiones majestuosas entregará por siempre el eterno baile entre el astro rey y la Madre Tierra, será la puerta del sol que marcará los solsticios y equinoccios que establecen las estaciones del año. En fin, será un verdadero laboratorio astronómico que entregará la posibilidad de ver, medir, investigar y descubrir cómo se mueven y cómo nos afectan a los hombres los ritmos de este baile celestial.

La iniciativa, única en el mundo y sólo comparable al monumento a la línea del Ecuador existente en Quito, se concretó gracias al titánico esfuerzo del Rotary Club de Antofagasta, que aunó esfuerzos, voluntades, recursos y ganas de parte de instituciones señeras en la región, además de ramas de las Fuerzas Armadas, como el Ejército y la Fuerza Aérea de Chile.

De esta manera, cuando ahora los turistas lleguen hasta la Perla del Norte podrán apreciar dos grandes hitos que identificarán a Antofagasta: la bella Portada, con su característica forma y acantilados y ahora esta inmensa y moderna mole de trece metros de altura, equivalente a cuatro pisos de altura y revestida totalmente de cobre, lo que le da un simbolismo netamente criollo.

El proyecto comenzó a edificarse hace un año y la inauguración fue planificada para esta fecha, porque coincide con el último solsticio de verano del siglo XX. Lo novedoso y realmente impresionante de la ceremonia es que los más de quinientos asistentes a la inauguración podrán presenciar el importante fenómeno en vivo y en directo.

Aparte de destacar el significado de este bello monumento para la ciudad, también hay que resaltar la gigantesca labor de los dirigentes del Rotary Club de Antofagasta, quienes han dedicado largas horas y han desembolsado mucho dinero propio, además de conseguir recursos de otras instituciones, para transformar a la región en la capital de la astronomía nacional.

La anterior aseveración está avalada, aparte de aportar sus bellos y límpidos cielos, por la presencia en nuestro suelo del observatorio más grande del mundo, Cerro Paranal; la futura materialización del proyecto Alma, cerca de San Pedro de Atacama; y la Vía Planetaria, a escala, que está ubicada a lo largo de la Avenida Brasil y que nos permite visualizar el tamaño del sol y sus planetas, así como las distancias correspondientes. Caminando entre los árboles se viaja imaginariamente por el sistema solar y se puede apreciar en cada estación los planetas, sus datos y la distancia del sol.

Finalmente, es de esperar que la comunidad estudiantil sepa valorar realmente los conocimientos y la importancia de la situación geográfica de la región, que se encuentra en el centro de los descubrimientos astronómicos, y del nuevo hito que se entrega hoy a la ciudadanía. Es un verdadero llamado de atención para adentrarse en los secretos de esta ciencia, porque los antofagastinos la deberíamos manejar con soltura y mucha experiencia.



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