Junio 2004

En la ruta del pasado ancestral

Titánica labor para proteger milenaria zona patrimonial emplazada en gigantesca obra de ingeniería vial

Estos roqueríos sirvieron hace miles de años como casas a los primeros habitantes de la región.

Trabajos

Los trabajos entre Taltal y Paposo los llevan a cabo cerca de 50 personas, entre militares y personal civil. Para ellos existe un campamento base ubicado a 10 kilómetros de Taltal y que sirve para acometer las faenas en los 52 kilómetros que separan esa ciudad con Paposo.

Este proyecto es el fruto de un convenio de 3 años de duración entre el CMT y el MOP que requirió de una inversión de 2 mil 600 millones de pesos.

Ya está casi el 100% ejecutado, por lo que se estaría entregando la obra gruesa del camino entre septiembre y octubre próximos.

Posteriormente seguirá una nueva fase, correspondiente a la "Cuesta de Paposo". Esto es, los 19 kilómetros que separan Paposo del sector Las Ruinas.

Aún no está decidido, pero lo más probable es que el trazado definitivo entre Antofagasta y Taltal será Antofagasta-Roca Roja (Cabo Jara)-Varillas-Ruta 5 Norte-Camino a Cerro Paranal-Paposo-Taltal.

 

 

Turismo arqueológico

 

Sobre el rescate de los cuerpos encontrados, el arqueólogo José Castelleti explicó que no han sido intervenidos. "Queremos dejarlos intactos para las futuras investigaciones, porque nosotros aquí realizamos estudios en detalle, pero la idea básica del monitoreo es que queden los sitios para el futuro, tanto para la investigación como para su uso por la comunidad local".

Respecto a esto último, señaló que existe fuerte interés en Taltal por fomentar el turismo arqueológico en la zona, llevando a los visitantes hasta estos impresionantes vestigios. Tal y como ocurre hoy en el área en torno a la localidad de San Pedro de Atacama.

En materia de protección también se inscribe la propia labor del arqueólogo, el que orienta al personal del CMT sobre cómo evitar daños al valioso patrimonio descubierto en el sector.

Por Jorge Melin Falcón

 

Mientras en Europa aparecían por primera vez las figuras humanas en pinturas rupestres y en Oriente Próximo y Medio surgía la agricultura,

alrededor del año 8.200 a.C. un grupo de hombres recorría constantemente el sector costero comprendido entre Taltal y Caleta El Cobre.

Cubiertos con vestimentas hechas de cuero de lobo marino, se desplazaban libremente por el característico paisaje, marcado por una Cordillera de la Costa siempre muy cercana al Océano Pacífico.

La planicie que queda entremedio es hasta nuestros días una de las zonas más amables para el poblamiento humano en el Desierto de Atacama. Al igual que hoy, en ese entonces ofrecía un paisaje lleno de rocas, con innumerables pozas a la orilla del mar, ideales para buscar mariscos y crustáceos.

Los cactus eran y son distintivos de ese paisaje, así como una rica fauna de insectos y aves, algunas de ellas que sólo se encuentran en esa zona. Zorros y guanacos hasta ahora son divisados en el área.

 

CAMINO

Hoy, 10.200 años después, otro grupo de hombres recorre a diario el mismo sector.

Son cerca de una cincuentena, entre efectivos del Cuerpo Militar del Trabajo (CMT) del Ejército, más personal civil, quienes desde hace tres años acometen una de las tareas más duras en términos de ingeniería: abrir un camino que a la larga unirá en forma más rápida Antofagasta y Taltal.

A diferencia de los antiguos habitantes que poblaron hace milenios el lugar, estos hombres visten uniforme; al anochecer no se refugian para dormir entre las rocas, sino que lo hacen en containers especialmente acondicionados; y sus herramientas -bulldozers, explosivos, camiones- distan mucho de los dardos de los hombres primitivos.

Tampoco se alimentan en torno a una fogata: sus comedores son containers que cuentan con televisión satelital y cocineros que hacen un pan amasado que sería la envidia de las panaderías antofagastinas.

Lo que sí comparten es el clima, casi siempre de camanchaca por la mañana y un inclemente sol durante el día, que da paso en la noche al frío del desierto costero.

 

ARQUEOLOGO

Esta comparación, donde la reconstrucción del pasado se logra en parte sobre la base de la imaginación, también tiene sustento en la realidad.

La construcción del camino requirió de un estudio previo que determinó la existencia de más de 300 sitios arqueológicos entre Taltal y Caleta El Cobre, lo que convierte a esa zona en una de las más importantes de la costa del norte de nuestro país desde el punto de vista arqueológico.

Son tantos los vestigios del pasado en esa área que el Consejo de Monumentos Nacionales exigió la contratación de un arqueólogo de planta para proteger lo más posible estos importantes sitios durante los trabajos.

Este profesional es José Castelleti. Pese a que usa casco y overol como todos en el lugar, resalta de inmediato del resto del personal del CMT -militar o civil- por su profusa barba. Tiene cara de arqueólogo y pese a su juventud está a cargo de uno de los proyectos más interesantes de protección del patrimonio en nuestro país.

Primero participó en la etapa de sondeo y ahora está a la cabeza del monitoreo. Sus instrucciones fueron fundamentales al momento de decidir cómo sería la última gran tronadura del tramo Taltal-Paposo y a la cual asistieron la semana pasada el comandante en jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre; y el intendente Jorge Molina, entre otras autoridades.

Quinientos kilos de explosivos tuvieron que ser dispuestos de tal manera que los restos de un gran roquerío volaran lejos de una tumba múltiple cuya data ha sido establecida entre el 1.400 y el 1.500 d.C.

Había que eliminar el pedregoso montículo no sólo para asegurar el camino, sino que el proceso debía proteger este sitio arqueológico, donde fueron encontrados los cuerpos de cuatro adultos vinculados a la ocupación incaica de la zona y que ostentaban ajuares de ornamentación que llamaron bastante la atención, como hermosos brazaletes de cobre amartillado.

 

PROTECCION

Tal y como los demás sitios arqueológicos encontrados en la zona, ninguno de ellos ha sido "marcado". Sí estudiados preliminarmente y establecidas sus coordenadas, pero Castelleti recalca que no hay una sola señalización, para evitar la acción de los saqueadores.

"Son muchos los casos en que importantes vestigios de nuestro pasado terminan en las colecciones de compradores en el extranjero", manifestó.

En los trabajos "se le hace el quite" a la mayor cantidad de sitios arqueológicos posibles, tanto prehispánicos como históricos. "Pero hay situaciones técnicas en ciertas ocasiones en que por el relieve no se puede correr el camino y lo que se hace ahí es un trabajo de mitigación de la intervención".

Esa labor básicamente consiste en una investigación arqueológica. El CMT contrata a un grupo de arqueólogos especialistas que se dedican a este tipo de trabajos y se realiza toda la obtención de datos que se pueda recabar de ese sitio.

Hasta el momento han sido sondeados 29 sitios y caracterizados 6 de ellos (trabajo más en detalle), estableciéndose una secuencia de ocupación desde hace 10.200 años (8.200 a.C.) hasta los últimos 50 años.

Los arqueólogos realizan una cuidadosa protección de los sitios descubiertos en la ruta costera.

CAMPAMENTOS

Se trata en su mayoría de sitios prehispánicos, normalmente conocidos como conchales, pero que técnicamente son más bien campamentos "ocasionales", áreas donde vivían los indígenas en sus diferentes períodos durante la secuencia y donde realizaban todas sus actividades habitacionales.

La mayoría de las personas tiende a identificar a estos indígenas como changos, pero Castelleti se apresura en explicar que ese nombre lo impusieron los españoles a todos los indígenas que tenían un sistema de vida costero (mariscador y pescador). Pero como su idioma se perdió, no se sabe cómo ellos se denominaban a sí mismos.

La cultura más antigua -"cultura Huentelauquén" o "complejo Huentelauquén", entre el 10.000 a.C. y el 7.000 a.C.- sería la más antigua en la ocupación colonizadora de esta zona.

Después de eso, precisa el arqueólogo, viene una serie de ocupaciones hasta la incaica, la última antes de los españoles.

 

GRAN HALLAZGO

Sin duda que el hallazgo más importante en el marco del camino Taltal-Paposo es un sitio de 10.200 años de antigüedad (8.200 a.C.). "Es como un hito en esta zona, porque ocupaciones tan antiguas no hay en la costa de la Segunda Región. Sí hacia el Interior, de hasta 11.000 años".

En el sur del país se encuentra la más antigua de toda América: el sitio de Monte Verde (13.000-14.000 años).

Estos vestigios tan antiguos descubiertos en el área de Taltal corresponden al período arcaico temprano u holoceno temprano, inmediatamente posterior a la retirada de los hielos. Se define además por la extinción de fauna mamífera distinta a la actual: la "Megafauna" (mamíferos de gran tamaño), perteneciente al período paleoindio (Monte Verde encaja ahí). En Chile existen focos muy específicos de ocupaciones paleoindias. Otras son Tagua-Tagua, cerca de San Vicente (Sexta Región), y Los Vilos (Cuarta).

Después vienen las ocupaciones arcaicas tempranas que son las que se habían evidenciado en muchos lugares de la costa chilena, pero no en la zona de Taltal, por lo que se trata de un gran descubrimiento.

 

HERRAMIENTAS

"Hemos encontrado restos de todas las actividades que realizaban los indígenas. Las basuras de sus actividades, principalmente conchales, pero también hay sitios que son pequeñas aldeas o aldeas incipientes como les llamamos; estructuras habitacionales aglutinadas. Son los inicios de la vida sedentaria aquí en la zona".

Entre las herramientas encontradas en el sitio de 10.200 años de antigüedad están artefactos para cazar, como las puntas de proyectil que añadían a sus dardos (el arco y la flecha aún no se inventaban). "Seguramente utilizaban el sistema de arpones".

Otro instrumento que usaban se llama estólica o lanzadera, la que posibilita el lanzamiento de los dardos a mayor distancia y con mucha más fuerza. Fabricada de cuero, es una especie de "correa" en cuyo extremo lleva una cavidad para acomodar la base de una lanza o un dardo. El cazador sujeta con la misma mano el otro extremo de la lanzadera y el cuerpo del arma, y al arrojar ésta la acción de la estólica le imprime una velocidad muy superior a la que genera el brazo humano.

Este fabuloso instrumento "tecnológico" de cacería ha sido estudiado en numerosas otras culturas antiguas en el mundo y, entre otras cosas, explica cómo los antiguos seres humanos se enfrentaban a grandes mamíferos como los mamuts.

 

DESCUBRIMIENTOS

De todas formas, en la epopeya de los primeros hombres que poblaron la costa de la Segunda Región aún falta mucho por descubrir.

Lo que realiza el Cuerpo Militar del Trabajo entre Taltal y Caleta El Cobre técnicamente se denomina "camino de penetración", cumpliendo la labor del organismo en términos de abrir sendas para la incorporación a la vida nacional de cada vez mayores porciones del territorio.

Pero en este caso también ha constituido un "camino de penetración" hacia el pasado, develando los secretos de los primeros seres humanos que se aventuraron por la costa de la actual Región de Antofagasta.



Copyright Empresa Periodística El Norte S.A.
M. A. Matta 2112, Antofagasta, Chile
Teléfono (56 55) 453600