2003

Antofagastinos tras increíble herencia

Aunque esta historia parezca sacada de un best seller, es real e involucra a esperanzados herederos que buscan a través de una serie de documentos cobrar el testamento de su multimillonario antepasado, uno de los hombres más ricos del siglo XIX en todo el mundo

HERENCIA MILLONARIA

La historia de Domingo Faustino Correa, Gran Comendador de Brasil, es muy larga y existe una extensa literatura sobre su persona y fortuna.

Algunos textos señalan que este hombre tuvo su apogeo antes de la independencia de Brasil (1822). En esa fecha y por mandato de la Corona Portuguesa, fue comisionado para dirigir las minas de oro y piedras preciosas en Gioas, Sao Paulo y Minas Gerais.

Terminada la explotación allí, se dirigió al Estado de Río Grande do Sul donde amasó una fortuna sorprendente, llamada la más grande del mundo.

En ese lugar formó un gran ejército de más de 100 mil hombres, compuesto por ex trabajadores de las minas y esclavos traídos de Africa, que puso al servicio del emperador Pedro II.

En Río Grande do Sul se adueñó de grandes extensiones de tierra, unas por la fuerza, otras cedidas por La Corona y las restantes, como las del noreste de Uruguay, compradas con su gran fortuna.

En total, se habla de un patrimonio de 83 millones de hectáreas, cuyo manejo fue entregado a una "administración temporal" que la tiene hasta nuestros días mientras aparecen los herederos.

 

LOS HEREDEROS

 

Luis Alberto Correa Araya tiene 47 años y es padre de dos niños. Comenzó a indagar en su ascendencia en 1998, llegando a constatar parentesco directo con uno de los hermanos de Domingo Correa.

En ese momento, junto a su esposa, Luciana Vásquez, se puso en contacto con las otras familias, primero con Waldo Oyarzún, y a través de él con las restantes.

En caso de lograr la fortuna pretende ayudar a la Iglesia, como en su momento lo hizo el propio comendador Correa.

 

 

 

Laura Elisa Correa Morgado, es viuda con dos hijos. La primera vez que oyó de un supuesto antepasado millonario fue a los 15 años.

De acuerdo a su relato, la historia se la contó su padre, y al principio no la creyó, hasta que hace unos 20 años optó por investigar. Fue así que descubrió en su ascendencia vínculos directos con uno de los hermanos de Domingo.

"Me gustaría hacer algunas obras de caridad porque es tal la cantidad de plata de la herencia, que hay que ayudar a los demás".

 

 

 

Waldo Oyarzún Carrasco es el antofagastino que más cerca está de la herencia Correa. Luego de años investigando su ascendencia, llegó a reconstruir su árbol genealógico hasta la novena generación.

"Acá, en Antofagasta, fui el primero que empezó con esto de la herencia, incluso he viajado fuera del país siguiendo pistas, pero para todo hace falta plata. Ahora, si logramos algo, creo que lo compartiríamos con la Iglesia".

 

 

 

Ludmira Zaira Correa Díaz, 55 años. "El año 1998 me ubicó la esposa de Luis Correa, con quien hemos viajado a todos lados buscando datos de la herencia".

La familia de Ludmira Correa llegó a Tocopilla desde Vichuquén, tierra en que nació el millonario terrateniente chileno.

"Nosotras somos cinco hermanas, y de lograr la fortuna la repartiríamos entre todas y a la vez ayudaríamos a la Corporación del Cáncer porque mi papá falleció de esa enfermedad".

 

 

 

Carlos Alberto García Correa, 57 años. "Esto viene de cuando tenía diez años, por lo que ahora sólo estoy a la espera que resulte".

El heredero realizó un llamado a las autoridades a colaborar, como ocurre en otros países donde ante casos similares el Gobierno interviene con asesoría hacia los beneficiarios.

"No sé que haría con la plata, creo que es demasiado pronto hacer planes, porque mientras no se pague, el testamento es letra muerta".

Por José Luis Ramírez M.

 

Cómo se sentiría usted si le dijeran que es heredero de 100 mil millones de dólares, pero después averigua que no puede cobrar el fabuloso "tesoro" y que está a punto de perderlo.

Esto le ocurre a cinco familias antofagastinas que, con documentos en mano y una infinidad de papeles, "vuelven a la carga" para hacer efectiva una increíble fortuna sin dueño desde hace más de 100 años.

Ellos están emparentados con el misterioso Domingo Faustino Correa, un chileno oriundo de Vichuquén (Séptima Región) que labró una inmensa riqueza en Brasil y Uruguay en el siglo XIX.

La historia de este acaudalado personaje tiene visos de leyenda, no sólo por la magnitud de su patrimonio -que incluiría minas de oro y diamantes, haciendas, ganado y dinero-, sino también por la "nebulosa" que rodea su vida.

De hecho, nadie sabe a ciencia cierta la fecha exacta de su nacimiento. No obstante, se cree que fue bautizado por su madre, una esclava portuguesa de nombre María, el año 1792.

Lo que es indesmentible, pues existe una amplia literatura al respecto, es que en el siglo XIX Domingo Faustino Correa emigró a Brasil, donde prestó importantes servicios al emperador Pedro II.

Tan preciado fue su aporte, que como premio recibió el título de "Gran Comendador", además de tierras y riquezas que utilizó para amasar la más importante fortuna de su época, calculada actualmente en más de 100 mil millones de dólares.

Lo más sorprendente de la historia, es que se supone que al morir (en 1873) Domingo dividió su herencia. Así, mientras una parte se pagó en 1880, la restante debía ser entregada a los parientes que quedaran 100 años después de su muerte, es decir, a la actual generación Correa.

 

CINCO FAMILIAS

En Antofagasta son cinco las personas que reclaman derechos sobre el fabuloso tesoro del comendador.

Laura Elisa Correa Morgado y Waldo Oyarzún Carrasco -hijo de Joaquín Oyarzún Correa- son quienes más tiempo llevan detrás del preciado botín, alrededor de 20 años.

Ambos dicen ser descendientes directos de uno de los hermanos de Domingo Faustino, nacido en Chile 1787 y bautizado como José Correa, o José Faustino Correa, como lo indican otras versiones.

Además de ellos, existen en la ciudad tres personas más que alegan parentesco con el hermano del millonario hacendado. Se trata de Luis Alberto Correa Araya, Ludmira Zaira Correa Díaz y Carlos Alberto García Correa.

Todos serían tátara tátara nietos de José, hermano de Domingo Faustino y, por tanto, herederos de la casi mitológica fortuna labrada hace más de 150 años por el legendario personaje.

 

JUICIO EN URUGUAY

La posibilidad de heredar tan extraordinaria cantidad de dinero llevó a estos antofagastinos a realizar innumerables esfuerzos, primero individualmente, y desde hace cinco años en forma conjunta.

El primero en dar un paso importante fue Waldo Oyarzún, quien en 1998 envió un oficio al entonces presidente del Superior Tribunal de Justicia de Brasil, Antonio Padua Rebeiro, pidiendo derecho sobre la fortuna.

El trámite no llegó a buen fin, por lo que dos años después decidió viajar a Montevideo (Uruguay), donde inició el juicio de sucesión caratulado "Oyarzún Carrasco-Solicitud", hoy radicado en el Primer Juzgado de Familia bajo el número de ficha 1097.

Su viaje a Uruguay obedeció a que los bienes de su antepasado no sólo abarcarían tierras y propiedades en Brasil, sino además grandes predios agrícolas y haciendas en la parte noreste de esa nación.

Hace escasos días, "El Mercurio" de Antofagasta logró reunir a los cinco descendientes del multimillonario, quienes relataron el tortuoso camino emprendido para dar con el "tesoro de los Correa", como ellos mismos lo denominan.

 

PIEZA CLAVE

Esperanzados y a la vez angustiados, los supuestos herederos de la magnífica fortuna creen estar cerca de alcanzarla, y justo a tiempo, pues el legado del terrateniente sería reclamable sólo hasta la quinta generación, que son ellos.

Ludmira Correa explicó que en este tiempo han enfrentado múltiples problemas, entre ellos el desinterés de las autoridades chilenas y la carencia de recursos para llevar adelante el trámite.

Pero no sólo el dinero les ha impedido hacer valer sus derechos patrimoniales. Un tema no menor es que aún no obtienen el documento preciso que comprueba el parentesco entre José Correa -su antepasado- y el comendador Domingo.

Según su relato, la pieza clave en este puzzle es el certificado de bautismo del primero, que está extraviado en algún lugar entre la Quinta y la Sexta Región.

Por años el documento viene siendo buscado en iglesias y capillas de la zona central, pero sin resultados, hasta que el 2001 surgió una inesperada pista.

Ese año Ludmira junto a la esposa de otro heredero tuvieron acceso a los microfilms del Arzobispado de Talca, donde vieron el certificado de defunción de "María Esclava", madre de Domingo y José.

La mujer abría muerto a los 57 años en la Diócesis de Vichuquén, de donde se deduce que están cerca de encontrar la partida de bautismo de sus hijos y comprobar así la sucesión.

Otro impedimento importante era unos años atrás el testamento escrito en portugués "antiguo" del multimillonario, cuya copia, pese a estar en poder de las familias, había resultado imposible de traducir.

Tal situación cambió hace tres años, cuando casi por accidente Luis Correa mostró el documento al mesero de un restorán brasileño en Antofagasta, quien descifró para ellos su contenido.

El eventual heredero comentó que gracias a esta inesperada ayuda se estableció que en una parte del texto Domingo hace alusión directa a un hermano llamado José, hecho que les permitiría reclamar la fortuna, siempre y cuando demuestren que ese José y el antepasado de las familias eran la misma persona.

 

GESTION DE CONSULADO

En medio de toda esta búsqueda, en enero pasado las cinco familias antofagastinas recibieron importantes noticias sobre la acción legal iniciada en Uruguay por Waldo Oyarzún.

En la oportunidad, Jorge Fernández Ferreiro, representante de ese país en la región, les informó que el consulado intercederá para que abogados de la "Defensoría de Oficio", una especie de corporación de asistencia gratuita, asuman su representación en el juicio.

Lo anterior, porque las familias no cuentan con recursos para costear el patrocinio de un profesional en Uruguay, como es requisito en el proceso, según una resolución de la Suprema Corte de Justicia.

El cónsul confirmó que el caso está radicado en Primer Juzgado de Familia de Montevideo, pero adelantó que el trámite recién comienza y que se trata de un tema muy complejo, pues podrían existir múltiples juicios de personas emparentadas con este personaje.

Como si fuera poco, el dictamen del Juzgado de Familia es apelable ante un Tribunal de Alzada, y éste a su vez puede llegar en última instancia a la misma Corte Suprema de Justicia, por lo que podrían pasar años antes de una resolución definitiva.

Asimismo, hay que considerar que en Brasil, Uruguay, Argentina y Chile hay centenares -sino miles- de personas que aseguran tener derechos sobre los cuantiosos bienes del comendador.

Pese a todo, las cinco familias antofagastinas siguen creyendo que falta poco para llegar al final del camino que conduce a la extraordinaria riqueza de Domingo Faustino Correa, hijo de la esclava María y Gran Comendador de Brasil.

Sostienen que el proceso en Uruguay es la "llave de entrada" a los bienes que el hacendado tuvo en los dominios de Pedro II, aquellos que lo transformaron en el chileno más rico y poderoso de que se tenga conocimiento.



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