Leyendas y mitos de la pampa

La vida ligada al salitre guarda sabrosas historias de extraños seres que deambularon entre la imaginación y la realidad. Es el legado oral de la riqueza del "oro blanco"

Por Claudia Alarcón H.

  

Al igual que los cuentos. Había una vez un lugar del mundo donde las estrellas prácticamente se podían agarrar con ambas manos, donde no habían estaciones y los puntos cardinales pasaban a ser casi una anécdota ante el incesante trabajo en las calicheras.

Aquí habitaban y aún habitan, personajes eternamente buscadores, metafóricos... lúdicos... forjados bajo el rigor de las herramientas y el sol desentrañando el preciado salitre.

Los ancianos que cuando niños se deslumbraron con añosas películas, corretearon por las plazas y pulperías de cientos de ex oficinas salitreras diseminadas en la Segunda Región, entre los sones festivos de una banda con ritmo de charleston, hoy se acomodan en sus asientos y echan a correr los sueños mirando al infinito con una chispa en los ojos y una gran sonrisa cargada de picardía. Con sus relatos son capaces de combinar la poesía, la pasión y hasta la locura. Pero es precisamente allí, en sus mentes, donde se conservan los recuerdos más vivos y preciados de ese territorio único en el planeta... la querida pampa, que transformó el desierto en una manera de vivir sin precedentes en el mundo. Pedro de Valdivia, Vergara, Pampa Unión y Chacabuco son algunos mudos testigos de una historia de grandeza que no volverá a repetirse, donde el mito y la leyenda pasan a convertirse en un recuerdo de hombres que vivieron en torno a la riqueza del caliche, provenientes desde diferentes rincones del mundo.

 

MISTERIOS

Y es que el viajero que habitualmente se aburre de pasar en medio de piedras, tierra y colores café, el que asegura que allí no hay nada más que la nada, a simple vista no percibe los misterios ocultos junto a los cientos de kilómetros de carretera adornados por ruinas y cementerios con cruces de madera, en una curiosa combinación de vida y muerte.

Aquí miles de calicheros laboraron por años más allá de cada ruinoso muro, cada pedazo de riel hoy apenas visible o cada historia formal contada en libros plastificados.

Lo que pasa, cuentan los pampinos, es que los espíritus mágicos viajan solos, montados en los fabulosos colores de la puesta de sol o en medio de algún árido cementerio pampino.

Hay que buscar. Ir a un pueblo fantasma de la época (pintado de sepia o blanco y negro) y mirar entre los vestigios de una casa obrera... hasta una vieja etiqueta insinúa que allí hubo algo más vivo que las simples piedras.

 

LEYENDAS

Son leyendas que inundan la tranquilidad de un mundo aparentemente dedicado a producir y producir, personajes que nacen y mueren como un pueblo abandonado. Aquí también surgen fantasmas y hasta muertos en vida, que recorren aquellos parajes en donde alguna vez nacieron, crecieron, vivieron, amaron locamente y buscaron fortuna.

Es cierto, todo es seco y despoblado, pero enigmático. Fantasmal. Cargado de almas perdidas. Animas sin nombres ni apellido. Almas sin destino.

Y es que, sin duda, el encantamiento de estos lugares nace justo cuando la piedra estalla para entregar su riqueza. Ese momento, ese sagrado instante, es capaz de abrir senderos hacia otra dimensión y dejar la vida y la muerte a un solo paso.

 

"LA RUBIA"

Una mujer delgada, joven y de largos cabellos claros deambula por la pampa. Su alma vaga por el desierto buscando sin descanso a su familia a la que tuvo que dejar forzadamente. Su historia es conocida por todos los ancianos de la zona y dicen que cada vez que sale de su tumba busca casa por casa a sus seres queridos, dejando un olor nauseabundo a su paso. Las oficinas salitreras son testigos de su constante peregrinar. Vestida con una túnica negra pedía alojamiento en cada vivienda y gracias a su poder de convencimiento y sus ojos indefensos terminaba por entrar al hogar pampino en busca de sus hijos. Al no encontrarlos, desaparecía misteriosamente.

Para muchos "La rubia" representa a todas las personas que se niegan a abandonar su tierra... como un espíritu que protege a los entrañables hijos de las calicheras.

 

EL PERRO NEGRO

Quienes han visto a este animal cuentan que de lejos es un perro común y corriente, pero al acercarse... muestra sus grandes ojos del tamaño de un plato y color rojo fuego. De su cuello cuelga una maciza cadena de oro puro y tiene la particularidad de aparecer sólo una vez al mes. Se dice que es el guardián de la veta más rica de oro que existe en el mundo y muchos de los calicheros se sintieron atraídos por su siniestra figura, señal inequivoca de fortunas inimaginables. Para obtenerla sólo había que seguirlo y observar donde escarbaba. Ahí había que dejar un puñal con la punta muy afilada, para que la veta no se corra y volver al día siguiente a excavar. Sin embargo muchos desistieron porque no hay ser humano capaz de resistir el terror que esta fiera inspira.

Y es que este famoso can azabache es el guardián del diablo y sólo obedece a su amo, quien acostumbra a llamarlo con un silbido tan penetrante que resuena en poblados enteros.

 

"YASTAY"

Al recorrer los cerros y quebradas del norte grande, en mas de alguna de oportunidad los viajeros podían encontrarse con manadas de tranquilos guanacos, pero pocos han tenido la fortuna -o la desgracia- de toparse de frente con la figura del "yastay". Este animal de impecable piel es el guanaco protector de las manadas. Es fácil de reconocer porque luce más grande que todos los demás. Es el "jefe de los jefes" y aparece en los momentos más inesperados. En algunos casos es capaz de mostrar toda su furia a los cazadores transfigurado en una cabeza de demonio lanzando fuego por su boca. No hay bala ni fuerza humana que sea capaz de derribarlo.

Pero también puede ser de gran ayuda. A veces el yastay puede aparecer con un rostro angelical y servir de guía en medio del desierto cuando detecta la bondad en quienes se acercan a sus protegidos.

 

"EL PIJE"

Los ancianos cuentan que decenas de pampinos quedaron simplemente al borde del infarto en alguna noche de juerga luego de encontrarse con "El pije". Temido y envidiado por su éxito con las mujeres este hombre de sombrero de copa, impecable frac oscuro y bastón con empuñadura de oro, deambulaba con elegancia por los pasillos obscuros y fantasmales.

Sin embargo, aparte del susto, su presencia era sinónimo de buenos augurios en materia de festejos. Sus ojos profundos, brillantes y que no necesitaban pestañar, respaldaban a los "enfiestados" para continuar con sus andanzas con la confianza de que nada les podría pasar.

 

"ALICANTO"

Para muchos mineros, es un sueño que algún día el quimérico alicanto les muestre el camino de la fortuna... pájaro enorme, de grandes alas color metálico que relucen bajo el sol, pico encorvado, y patas alargadas con afiladas garras. A este mítico ser se le atribuyen poderes tan mágicos que es capaz de señalar el sendero hacia una rica veta mineral. Muchos ya lo han visto, y dejando todo de lado. Lo han seguido hasta el lugar donde la enorme ave se posa, indicándoles el lugar exacto de la riqueza. Pero quienes lo siguen, lo hacen en forma tan inesperada que al llegar al sitio que esconde el supuesto tesoro el ave lo abandona dejando al aventurero sin agua ni comida. Sólo una plegaria a la virgen les pueda mostrar el camino de regreso.

 

LA VIUDA

Pero al viajar a través de los enigmas del desierto, también hay sorpresas que demuestran la delgada línea entre la fantasía y la realidad. Es el caso de "la viuda" de María Elena que por años asoló a los transeúntes que cruzaban el sector de las canchas sindicales ubicadas al oriente del pueblo. Muchos la vieron y sufrieron sus ataques. Ella no sólo se limitaba a asustar ya que de una vez era capaz de arrebatarle todas las pertenencias a sus víctimas que, preferentemente, eran hombres "pasados de copas". Su presencia desató un verdadero pánico colectivo que dejó inerme a la policía y obligó a la empresa a contratar una brigada especial de investigadores. Sólo después de varios meses se logró aclarar el enigma... aprovechando su conocimiento de las diligencias uno de los carabineros que allí prestaba servicios por las noches se disfrazaba con una capa negra para perpetrar sus fechorías, aún muy comentadas por los ???.

 

"EL EMPAMPADO"

Una de las historias más clásicas se remonta a la tarde del jueves 2 de febrero de 1956, cuando Julio Riquelme, abordó el tren Longitudinal Norte en La Calera para asistir al bautizo de su nieto en la ciudad de Iquique. Nunca llegó a destino y su rastro se perdió por más de 43 años en la inmensidad de la pampa. Los restos de este hombre se convirtieron en una verdadera leyenda, dando paso a libros y hasta películas.

La última vez que lo vieron fue arrojándose desde el convoy a la altura de la estación Los Vientos, unos 100 kilómetros al sur de Antofagasta. Aparentemente agobiado por problemas personales y de salud decidió saltar del tren y ahí, tirado en el suelo, quedó inconsciente. Dicen que cuando despertó, en una especie de suicidio, se internó sin rumbo hacia la nada infinita.

Recién en enero de 1999 los huesos blanquecinos de Riquelme aparecieron de cara al sol en medio del desierto solitario, abandonado junto a sus pertenencias. Hoy descansa en el Cementerio Nº 3 de Iquique.

 

PAMPA UNION

La hoy en ruinas ciudadela de Pampa Unión es quizás uno de los lugares ligados a la actividad salitrera más populares y emblemáticos. Por décadas su nombre fue sinónimo de bohemia, mujeres complacientes, comercio y parrandas eternas. Por eso dicen que una enigmática mujer llegó del más allá para darle un nuevo giro a esta historia y, tal vez, vengarse por el desprecio de un amor. Sólo hace un par de meses la vieron por última vez. Portaba un látigo y estaba vestida con el traje de cuero negro que resalta sus curvas. Con su rostro claro, indefectible, escolta un hombre encadenado y con el torso desnudo... como un verdadero esclavo. Desde hace algún tiempo es el comentario obligado de los choferes de buses y automovilistas, que en medio de la noche, pálidos de pánico, no han tenido el atrevimiento de detenerse para descubrir el misterio tras su figura.



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