Peligro desde las profundidades

Nulas medidas de seguridad en el lugar y la propia imprudencia de los visitantes pueden transformar un idílico y mágico paseo en una tragedia. En menos de 5 cinco años se han producido 10 accidentes de gravedad

La osadía de los turistas llega a límites extremos. Algunos prácticamente, y pese a las recomendaciones de los guías, se instalan a escasos centímetros de las emanaciones candentes de agua hirviente que salen expulsadas desde el interior de la tierra.

Maravilla natural

Los géiseres, esparcidos en una zona de cerca de 10 kilómetros cuadrados, se ubican en la denominada cuenca geotérmica de El Tatio, a 95 kilómetros al norte de San Pedro de Atacama y a 129 kilómetros al este de Calama. Es una zona cercana a la frontera, con gran presencia volcánica en sus alrededores (Láscar, Seilicabur, Cerro Apagado).

Para los atacameños es "Tatío" ("Abuelo que llora"), siendo utilizados antiguamente sus alrededores por este pueblo como un lugar de pastoreo.

El gran atractivo lo constituyen los numerosos géiseres, de cuyos pozos de aproximadamente dos metros de diámetro brota agua hirviente y vapor, en los casos más espectaculares en una mezcla que produce chorros que alcanzan los 7 metros de altura.

Este fenómeno se produce tras el contacto de aguas subterráneas con lava, gatillado por el cambio de temperatura en la superficie. Como esto último se produce al amanecer, la mejor hora para llegar al sector es entre las 5.30 y las 7 horas, cuando la temperatura ambiente por lo general es de 5 a 7 grados bajo cero.

Hace siete años, un médico santiaguino de visita en la región se aventuró a partir de madrugada solo en su vehículo desde San Pedro de Atacama hacia los géiseres de El Tatio.

La oscuridad, la falta de letreros y quizás hasta la puna lo llevaron a errar el camino, tomando por equivocación el paso cordillerano de Tocorpuri, adentrándose así en territorio boliviano.

Al acabársele el combustible, estuvo perdido en el país vecino durante tres días, siendo sólo ubicado luego que desde Chile partiera una expedición en su búsqueda.

El episodio representa un hecho casi anecdótico ante la gravedad de los accidentes que todos los años se repiten en el sector.

El último de ellos afectó al médico español Paulo Fernández-Raigosa Castaño, quien cayó al pozo de uno de los géiseres, resultando con más del 90% de su cuerpo quemado.

Las graves heridas que sufrió significaron su traslado primero a Calama y luego a Santiago, para después ser llevado de regreso a España, país que paradógicamente es el origen de uno de los más importante flujos de turistas hasta el campo geotérmico.

 

ACCIDENTES

Otros numerosos visitantes al lugar son también europeos, como suizos, alemanes, ingleses y franceses, además de israelíes y brasileños.

Según estadísticas policiales, durante los últimos cinco años diez personas han sido ingresadas con quemaduras graves (más del 50% del cuerpo comprometido) en distintos centros asistenciales de Calama, comuna a la que pertenecen los géiseres. Eso, sin contar con aquellos que presentan lesiones de menor gravedad, sobre quienes no hay registro.

Las causas para estos accidentes varían en importancia según quien las enuncie, pero básicamente apuntan a la imprudencia de los turistas, la falta de señalética y delimitación en el campo geotérmico y, en algunos casos, al poco profesionalismo de los guías turísticos.

Sobre el comportamiento de los turistas hay muchas historias.

Félix Colque, dueño de la agencia de turismo Colque Internacional, que opera desde San Pedro de Atacama, señala que muchas veces las personas se comportan como niños chicos. De partida ignoran las advertencias en cuanto a no correr en el lugar (El Tatio está a 4.320 metros sobre el nivel del mar). Varias hierbas y píldoras son la solución casi mágica, remedio no tan fácil de encontrar cuando la imprudencia se relaciona con quemaduras.

Para Rolando Coronel, guía y dueño de la agencia de turismo Pachamama, con base también en el milenario poblado atacameño, los turistas más irresponsables son precisamente los israelíes y españoles.

Pero las explicaciones de las medidas de seguridad van para todos. Señala que su experiencia de 13 años en el rubro le indica que la única forma de lograr que los visitantes se apeguen a las recomendaciones es simplemente asustándolos.

 

ADVERTENCIA

Se les explica que ahí han muerto personas por actuar imprudentemente y qué es lo que sucede al caer a las aguas del sector, que en la superficie hierven a más de 90 grados celsius.

Ello, fuera de advertirles que cualquier incidente -incluso pequeño- podría significar una rápida interrupción de la travesía para todo el grupo. Así, se logra un poco el concurso de la mayor parte de los turistas en el control de los más "alocados" ante el impresionante escenario de esta maravilla natural.

En el caso del turista español recientemente accidentado, para el director regional del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur), Sergio Saavedra, todos los antecedentes apuntan a la responsabilidad que le cabe en el hecho. "Habría estado posando para una fotografía, parándose en el borde de uno de los géiseres y desoyendo los consejos en cuanto a que esos puntos ceden con facilidad", manifestó.

 

GUIAS

Rolando Coronel cuenta que parte de la culpa también recae en los guías. Lo ejemplifica con el hecho que hay un montículo en que el agua hirviente bajo la tierra hace vibrar la roca calcárea de la superficie. Cuando lo más sensato es que sobre ella se ubiquen en parejas para disfrutar de la inusual sensación, algunos operadores turísticos permiten esta acción hasta a diez personas en forma simultánea, lo que a su juicio es a todas luces una gran irresponsabilidad, ya que hay experiencias de sobra en cuanto a que el terreno puede ceder en esa área.

La mejor estrategia, indicó, es la de advertir los peligros y tratar de acompañar a los visitantes en todo momento y no la práctica más o menos común de dar a conocer las medidas de seguridad y que los visitantes recorran libremente los géiseres.

Pero precisamente esto último constituye uno de los grandes atractivos de El Tatio. Hay géiseres similares y hasta más grandes en países como Estados Unidos, Italia, Islandia y Nueva Zelandia, pero ninguno de ellos está en un lugar tan inaccesible.

La sensación de estar en una "tierra virgen", aparentemente no tocada por la mano del hombre, tiene dos caras. Una, la que representa un gran atractivo turístico que despierta interés a lo largo de todo el mundo, mientras que la otra es la que lleva a los accidentes que de vez en cuando se deben lamentar.

 

EQUIPAMIENTO

Las quejas contra la falta de equipamiento son variadas. Primero están las carencias en el propio sector, donde no hay señales, ni senderos y una pequeña quebrada se ha convertido en un improvisado baño público que desentona con todo el lugar.

Para este punto en específico, el Sernatur presentó un proyecto al ítem Inversiones Menores del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR). Se trata de una propuesta preparada con anterioridad, pero que en vista de la conmoción pública generada por el último accidente fue adelantada.

Son 25 millones de pesos destinados a la implementación de señalizaciones, miradores, senderos y estacionamientos, todo lo cual, tras el correspondiente proceso de licitación, podría demorarse unos 3 meses en ser implementado. El proyecto será presentado al Consejo Regional (Core) el próximo viernes.

 

CAMINO

La otra gran falta de equipamiento es la del camino que conduce a los géiseres. Se trata de una ruta de tierra sin señalizaciones que resulta cortada con las nevazones que se producen principalmente entre junio y agosto de cada año. Precisamente la temporada alta de turistas, en vista que en el hemisferio norte están en vacaciones de verano.

Rolando Coronel explica que sus peticiones a Vialidad han tenido como respuesta que arreglar el camino no se justifica debido al bajo número de vehículos que circula por ella. Sin embargo, el operador turístico asegura que en días buenos llegan hasta El Tatio unas 400 máquinas y que en la peor de las jornadas éstas son 6 ó 7.

"En julio pasado nosotros mismos tuvimos que contratar maquinaria pesada para despejar la ruta de las fuertes nevadas, ya que nadie quería asumir los trabajos", manifestó.

 

INCONVENIENTES

A este tipo de precipitaciones y a la carencia de señalética agrega el que a la salida de San Pedro de Atacama (la norma es a las 4.00 horas), muchos vehículos particulares siguen a los de las agencias de turismo para orientarse en la oscuridad.

Esto provoca molestias para todos, en vista que las numerosas luces dificultan aún más el viaje.

Pese a todos los inconvenientes, los géiseres de El Tatio seguirán siendo uno de los principales destinos turísticos de nuestro país y, junto al Valle de la Luna, visita obligada para quienes llegan hasta San Pedro de Atacama.

Además, para la gran mayoría, la belleza y singularidad del remoto paisaje, donde se puede apreciar de cerca la fuerza de la naturaleza, hace que todos los inconvenientes y riesgos valgan la pena.

 



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