Junio 2002

Las heridas del Aluvión

92 muertos, 16 desaparecidos y millonarias pérdidas materiales causó el aluvión de 1991. Algunos de sus protagonistas volvieron a recordar los dramáticos hechos

La noche del aluvión cambió la historia de Antofagasta. Un mortal torrente de agua y lodo arrasó barrios enteros y le quitó la vida a decenas de antofagastinos.

"La Niña del Milagro"

La pequeña Evelyn Pérez, conocida como "La "Niña del Milagro" (en ese entonces de 6 años), fue protagonista de una verdadera odisea. La menor fue arrastrada por un torrente de agua y barro desde la Villa El Salto hasta la ex CCU. Hoy, tiene 17 años y volvió a recordar algunos de los episodios de esa fatídica noche que le arrebató a dos de sus hermanos y a su querida abuela.

Por Jorge Melin F.

  

Mañana, cuando caiga la noche, se volverá a abrir la herida más grande que ha sufrido Antofagasta en toda su historia.

La oscuridad marcará el preámbulo de aquella madrugada del martes 18 de junio de 1991, cuando la muerte bajó desde los cerros envuelta en un manto de lodo y escombros.

En la Villa El Salto, uno de los sectores más afectados por el aluvión y ubicado junto a la salida de la ciudad hacia Calama, los deudos de los 40 muertos que el fenómeno dejó en dicha población iniciarán la vigilia que realizan todos los años para recordar a quienes tuvieron la desgracia de habitar en una zona desprotegida frente a los embates de las lluvias.

Tres horas de llovizna terminaron en unos cuantos minutos de fuertes precipitaciones que, sumadas, completaron 45 milímetros de agua caída en un solo día, registro totalmente inusual en una ciudad donde lo normal son 1,7 milímetros anuales.

El trágico saldo fue de 92 muertos y 16 desaparecidos, además de daños materiales por cerca de 70 millones de dólares, entre los que se cuentan 2 mil 464 viviendas afectadas, 493 de las cuales resultaron completamente destruidas.

 

DOLOR

Pero definitivamente el dolor, la pena y las pesadillas son los efectos más perdurables.

Amalia Caro, quien aún vive en la Villa El Salto, jamás podrá olvidar el aluvión proveniente de la quebrada La Cadena que se llevó a su madre Berta y a sus hijos Sonia (2) y Johnny (5).

"Cuando empezó la lluvia también salió viento y el aire estaba tibio, con un ambiente muy pesado. Comenzó a garugar primero hasta que terminó con una lluvia tan fuerte que parecía granizo sobre los techos. Algunos vecinos se levantaron porque antes ya una vez había bajado la quebrada, aunque de día, pero de pronto sentimos un ruido enorme como cuando pasaban los camiones de Chuquicamata", recordó.

Han pasado once años, pero lo que vino después aún le resulta difícil de describir, cuando miles de toneladas de material se precipitaron sobre la indefensa población.

El rodado penetró a la casa de Amalia por todos lados y el grupo familiar tuvo que subirse al techo, el que de todas formas igual se vino abajo. Cayeron a la vivienda contigua, la que a esa altura se había convertido en una "isla" que rápidamente fue socavada por el aluvión.

 

MUERTE

"Vino una avalancha y un caballero apareció junto a nosotros desde abajo del agua. Le pedí por favor que agarrara a mis niños, pero igual fueron arrastrados. Traté de tomar a mi mamá, pero se me soltó de la mano y el último grito que dio jamás lo he podido olvidar. Yo fui a parar unas cuadras más abajo, luego algo me golpeó y me di cuenta que era mi marido. Le pregunté por los niños y lo único que él había visto es que la más chiquitita se había hundido abajo de un muro que le cayó encima", manifestó.

Desde ese lugar y a través de la oscuridad, Amalia pudo recién mirar hacia el cerro y ver efectivamente qué es lo que le estaba pasando a su población: un río oscuro y pesado destruía todo a su paso, con el marco de fondo de un sordo ruido sólo interrumpido por innumerables gritos de auxilio y dolor que pasaban rápidamente junto a ella.

 

MILAGRO

Aquella fatídica noche, la familia de Amalia Caro fue protagonista de uno de los hechos más sorprendentes de la jornada. Su otra hija, Evelyn, de seis años en ese entonces, también desapareció entre la noche.

Unas horas más tarde, vecinos del sector cercano a la ex CCU (hoy Antofagasta Shopping), observaban las grandes cantidades de material que las lluvias habían llevado hasta ese sector costero. Entre los escombros notaron un movimiento, el que en un primer momento atribuyeron a un perro, pero que al escuchar quejidos identificaron como una niña.

Entumecida y llena de contusiones por todos lados, nadie podía imaginar que la menor había sido arrastrada por el aluvión desde la Villa El Salto, allá en los cerros, y que providencialmente una pandereta detuvo su precipitada caída al mar, lo que le habría significado la muerte.

Hoy, Evelyn -quien fuera llamada "La Niña del Milagro" o "La Niña del Aluvión"-, tiene 17 años, cursa el segundo año medio en el Liceo Marta Narea Díaz (ex Liceo de Niñas) y recuerda vívidamente su odisea.

 

BIBLIA

Cuando se estaba destruyendo su casa, su abuela le pasó una Biblia, aunque ella de todas formas no es una de la principales partidarias de un milagro.

Arrastrada por la corriente en la oscuridad, sus recuerdos son más que nada del agua que la hundía y la dormía, para después sacarla a flote de nuevo. Una y otra vez.

Hospitalizada varias semanas en el Hospital Regional, otro capítulo en su dramática historia fue que a su madre se le dio por muerta (a su vez que a ésta se le dijo que todos sus hijos habían perecido), produciéndose al final un emotivo y muy esperado reencuentro.

 

QUEBRADAS

Pese a que el dolor se concentró en el sector norte, se esparció a lo largo de toda la ciudad.

De hecho, fueron varias las quebradas que provocaron daños, de las cuales las más perniciosas resultaron ser La Cadena, Salar del Carmen, Baquedano y El Ancla (las otras son El Huáscar, Jardines del Sur, Universidad de Antofagasta, Las Vertientes, Caliche, El Toro, Uribe, Riquelme, Farellones, Bonilla Norte y Sur, Club Hípico y La Chimba).

De todas ellas, transcurridos once años de la tragedia sólo se han realizado obras de defensa aluvional -pozas de decantación y muros- en el Salar del Carmen.

La priorización de estas obras, a un costo que superó los 4 mil millones de pesos, aseguraron que ante un nuevo aluvión la ciudad no quedará aislada y que habrá abastecimiento de agua potable.

Recientemente, las autoridades anunciaron que en octubre próximo se iniciarán los trabajos en la quebrada La Cadena (25 kilómetros de esta quebrada y otras afluentes) que costarán 4 mil 800 millones de pesos.

A eso hay que agregarle lo que demandará la limpieza de los 100 mil metros cúbicos de basura y escombros de la construcción que inescrupulosos han depositado en el sector.

 

TRANQUILIDAD

Pese a la tardanza, las obras vienen a dar tranquilidad a los sobrevivientes.

"Creo que las autoridades por mucho tiempo olvidaron, porque han pasado once años. Las piscinas aluvionales que van a construir son fabulosas, que nos permitirán vivir más tranquilos, pero cuando empiecen los trabajos ahí recién podré decir que se está tomando conciencia del problema", señaló Amalia Caro.

"Que hagan el proyecto, porque hay gente que igual seguimos viviendo acá. A mí no me gustaría irme, porque pese a todo tengo muy buenos recuerdos, aquí me crié con mi abuela y ahora con mi mamá", fue la opinión de su hija Evelyn, "La Niña del Milagro".



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