31/03/2002

Robo "hormiga" arrasa con supermercados

Este tipo de hurtos, prácticamente se han duplicado durante los últimos meses, produciéndose un desgastante juego del "gato y el ratón", donde los delincuentes son casi siempre los mismos, quienes han convertido esta práctica en un oficio en el cual se ganan la vida.

Millonarias pérdidas

Las pérdidas por los "robos-hormiga" son cuantiosas. A modo de ejemplo, el megamercado Lider completará en marzo cuatro meses consecutivos sin utilidades, situación atribuida en parte a la acción de los "mecheros".

El 2001, dicho establecimiento sufrió pérdidas por más de 337 millones de pesos por concepto de robos que fueron detectados y merma (consumo de clientes en sala sin pagar y destrucción de productos). A ello se debe sumar una cifra similar por los perjuicios de los hurtos que no fueron detectados.

El aumento durante los últimos meses ha sido tan notorio, que sólo entre el 2 de enero y el 18 de marzo por robo conocido y merma se han perdido más de 106 millones de pesos, sin considerar lo no detectado.

Existe temor a que los costos sean en definitiva traspasados a los clientes a través de un aumento de los precios.

"No se preocupe jefe, yo nunca le voy a faltar el respeto. Si me pilla, le entrego todo; si no, me lo llevo... estoy claro que usted en lo suyo y yo en lo mío".

La inusual declaración dejó boquiabierto hace unas semanas al administrador del supermercado Las Brisas de Antofagasta, Nelson Lillo.

Fue la respuesta de uno de los "mecheros" que habitualmente hurtan mercadería en ese establecimiento y a quien el ejecutivo interceptó en la entrada.

Como lo siguió, el sujeto en definitiva compró una cerveza, la pagó y se fue. No sin antes despedirse en forma cortés.

La situación sirve para describir el panorama actual de los supermercados antofagastinos. Este tipo de hurtos, conocidos comúnmente como "robos-hormiga", prácticamente se han duplicado durante los últimos meses, produciéndose un desgastante juego del "gato y el ratón", donde los delincuentes son casi siempre los mismos, quienes han convertido esta práctica en un oficio en el cual se ganan la vida.

 

HURTOS

Los supermercados no pueden impedirle el acceso a ninguna persona y en su interior los guardias no pueden abordar a nadie, sino que tienen que esperar a que el delincuente pase las cajas, que es su "frontera".

Pero las más de veinte ocasiones al día en que personas son detectadas hurtando especies en Las Brisas, se multiplican por diez en el caso del Lider.

La cifra la entregó el administrador general del megamercado, Patricio Murúa, quien dijo que en el sector existe desesperación ante el alarmante aumento de los "robos-hormiga".

Ya no sólo se trata de carne, champú, licores y taladros, tradicionalmente los productos más apetecidos por su fácil comercialización, indicó, sino que las aspiraciones de los "mecheros" han crecido en audacia e ingenio.

 

TECNICAS

Cuenta que han detectado que algunos suben una tele grande a un carro y se acercan a una caja vacía. Ahí, mueven la "paleta" o barrera y salen "como Pedro por su casa" con lo que a la vista de todos parece una feliz adquisición.

Las radios con CDs son otro ejemplo. Por su menor tamaño, las "mecheras" se las colocan entre las piernas, apretándolas con los muslos, para poder sacarlas sin pagar. En los videos de seguridad del megamercado hay grabaciones de mujeres tan diestras en esta modalidad que no se les nota ni se les cae un taladro en su caja, pese a que recorren gran parte del local, a la salida tratan de arrancar de los guardias y posteriormente son conducidas a una oficina de seguridad a la espera de la llegada de Carabineros.

En una oportunidad, una mujer embarazada entró al recinto con una pequeña niña. A un guardia le llamó la atención que la madre parecía estar "corriendo" a la menor, pese a la resistencia de esta última.

Finalmente se separaron y la mujer, que ya había llenado un carro con cerca de 400 mil pesos en mercadería, se acercó a un vigilante para denunciar llorando que había perdido su hija.

Hubo hasta un llamado a través de los parlantes para ubicar a la menor, lo que finalmente se logró, con el subsiguiente emotivo abrazo de reencuentro en el sector ubicado más allá de las cajas. Con lágrimas de emoción, la "mechera" agradeció al personal y se dispuso a abandonar el local, pero la alerta de funcionarios encargados de las cámaras permitieron frustrar el hurto.

 

VIOLENCIA

Sin embargo, los encargados de los supermercados advierten una preocupante tendencia al uso de medios cada vez más violentos.

La semana pasada en Las Brisas, un joven "mechero" fue sorprendido y, tras arrebatársele lo que sustrajo, se paró afuera del supermercado a ofrecer pleito a quien quisiera enfrentarlo, incluso desafiando a los dependientes a que llamaran a Carabineros. Estos le hicieron caso y las bravatas terminaron cuando un sargento que dirigía el tránsito en calle Ossa lo atrapó por detrás.

De acuerdo con el jefe de Seguridad de supermercados Korlaet, Juan Gohurdett, es preocupante el creciente uso de armas cortopunzantes por parte de los mecheros en los casos en que se ven sorprendidos.

Esto no sólo pone en peligro a los funcionarios en el lugar de trabajo, sino también en las afueras. "La vida de los guardias que laboran en sectores complicados es un drama. Cuando hay procedimientos, a veces grupos los esperan en la noche cuando se retiran. Sé de agresiones tanto en la locomoción colectiva como en la calle. Incluso, la otra vez a uno le pegaron en la playa cuando fue reconocido", manifestó.

 

PERJUDICADOS

Pero los vigilantes no son los únicos perjudicados. Hace unas semanas, la notario antofagastina Elvira Brady resultó con una fractura de pelvis luego que un mechero que arrancaba en un supermercado de la ciudad la pasó a llevar.

En Las Brisas, en la práctica las labores de vigilancia las ejerce todo el personal. Nelson Lillo cuenta que hasta ha tenido que dejar un poco de lado sus propias funciones para andar vigilando la sala de venta. "Tengo que dar el ejemplo, porque no le puedo pedir a mis funcionarios que no hagan la vista gorda si es que yo no hago nada", enfatizó.

En el Lider, desde diciembre pasado se aumentó el número de empleados de 358 a 726, lo que significó que también se dobló la cantidad de guardias. Junto con ello, Patricio Murúa destacó que han tenido que realizar inversiones en chalecos para los vigilantes para una mayor protección, principalmente ante los "punzasos". Sigue muy presente en el lugar el baleo de que fue víctima el año pasado un guardia.

 

REFORMA

En el sector existe una sensación generalizada en cuanto a que la Reforma Procesal algo tiene que ver con el aumento de los hurtos, los que hacen coincidir con su entrada en vigencia.

Juan Gohurdett afirma que con el nuevo sistema hay una sensación de impunidad, porque para sancionar un hurto en un supermercado éste tiene que ser cuantioso. Esto es, más de una Unidad Tributaria Mensual (UTM), es decir, 28 mil 410 pesos, ya que de lo contrario constituye sólo una falta. "Antes los Juzgados de Policía Local aplicaban multas y aunque no fueran pagadas, por lo menos quedaban los antecedentes del delincuente, lo que no ocurre ahora pues prácticamente no hay acción legal en su contra.

La abogada del Lider, Olaya Gahona, dijo que ante la gravedad del problema su empresa adoptó la política de participar activamente en cada uno de los procesos que se han abierto por los "robos-hormiga", cooperando con los fiscales del Ministerio Público a fin de lograr condenas efectivas.

 

DESFACHATEZ

Pese que éstos tienen buena disposición para abordar el tema, dijo que aún falta asumir que se trata de bandas y grupos organizados y no de familias o acciones individuales.

Patricio Murúa reiteró la desfachatez con que actúan muchos individuos que a diario van a desayunar, almorzar y cenar en el megamercado, algo de lo cual se jactan una vez que abandonan el recinto. La situación aumenta los domingo, cuando se vende pollo asado.

Todos coinciden, en todo caso, en que la situación actual es insostenible y que superarla no bastan por sí solas las medidas de seguridad, el cambio de las leyes, ni una mayor presencia policial.

Por sobre todo, recalcan, se requiere de una mayor colaboración de la comunidad. No comprar cosas robadas en las ferias y denunciar cuando se ve alguna anomalía como la repartición de botines en la plaza entre el Lider y el municipio son algunos ejemplos. Y por supuesto no solidarizar con los "mecheros" cuando son sorprendidos, ya que el público los defiende al no comprender que no son ni cesantes ni embarazadas con hambre (son grupos organizados) y que cuando son menores, entre los que reclaman por el supuesto abuso de los vigilantes se encuentran quienes los mandaron a hurtar.



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