23/09/2001

Una historia escrita con terror

Los recientes actos terroristas en Nueva York no son de exclusividad norteamericana. Antiguas organizaciones, que despliegan por vastos territorios horrorosas doctrinas de sangre y muerte, avanzan por el mundo seguros que sus puños retumbarán en nuestros paradigmas, huecos y en desuso

 

Por José Ossandón A.

El ataque que viene

George W. Bush tiene los ojos vendados. El gran golpe del 11 de septiembre del 2001 los dejó ciegos. Muchas informaciones llegan desde Estados Unidos. Que la Casa Blanca ya tiene identificados a los presuntos responsables, que Osama Bin Laden es el gestor intelectual y financiero de las muertes y que Afganistán tiene los días contados.

En esta "guerra sucia", hasta el momento, no existen enemigos claros. Sólo teorías que nos pueden hacer llegar a la verdad. Siempre y cuando los culpables se presenten y hagan pública su guerra o den luces de su posible lucha. Antes de eso, nada podría pasar. Sólo que EE.UU. cometa un error que a futuro podría pagar caro.

El Presidente Bush, en todo caso, está empecinado en demostrar que es un líder fuerte, luego que en las elecciones presidenciales logró un cuestionado triunfo.

Es complicado hablar de guerra o de Tercera Guerra Mundial si el enemigo todavía no se presenta. Incluso el primer sospechoso, Bin Laden, hace unos días negó los actos de terroristas en Manhattan, aunque fue consecuente y "se alegró".

Estados Unidos tiene sed de venganza. Es comprensible. Miles de personas murieron en las Torres Gemelas del World Trade Center, pero el punto para Bush y sus ministros no es ése, pues en esos edificios no habían sólo ciudadanos estadounidenses sino también hombres y mujeres de distintos puntos del globo, incluso musulmanes.

A EE.UU. le duele el orgullo. Que se hayan reído del Estado poderoso y en vivo y en directo para toda la televisión mundial.

Por eso la guerra no es con los musulmanes, ni con los talibanes ni con los afganos. Es con un grupo de fanáticos que se decidió a avergonzar la tierra del capitalismo y demostrarle al mundo que Estados Unidos es tan vulnerable como Cuba o El Salvador.

"Por favor, déjame que me presente /soy un hombre de riquezas y buen gusto /Ando rodando desde hace muchos años, muchos años /He robado el alma y la fe de muchos hombres. /Yo estaba allí cuando Jesucristo tuvo su momento de duda y dolor /y me aseguré por los infiernos que Pilatos se lavara las manos y sellara su destino. Encantado de conocerte /Espero que sepas mi nombre...". Así comienza el tema que convirtió al conjunto inglés Rolling Stone en ídolo en la década de los sesenta. "Simpatía por el Demonio", se llama la canción. Se refiere a la presentación de Diablo en el mundo. Recito este párrafo porque viene como anillo al dedo con el reportaje.

Todo comenzó con la conversación que tuve con alguien muy especial.

"El Diablo está de fiesta", me dijo. Y es verdad. Después de los atentados terroristas en Nueva York y Washington (que incluye el desmoronamiento de las Torres Gemelas y un ala del Pentágono), el mundo se convulsionó.

 

CRISIS

Todo es enredo y malos vaticinios, tanto para el Medio Oriente como para América del Norte, del Sur, Europa y plena Asia.

Es que, ya cerca de dos semanas de los ataques en Manhattan, se presagia desorden y crisis. Estados Unidos empeñado en pelear con un enemigo que aparentemente no tiene, Afganistán con la "pachorra" de darles lucha y la mayoría de los estados del planeta alineados. Mientras el paradero de Osama Bin Laden es un misterio.

Hablan de Tercera Guerra Mundial. ¿Habrá tal? En la Primera y Segunda hubo enemigos claros. En ambas los contrincantes tenían un solo fin: conquistar territorios e ideologías. La actual crisis no tiene olor ni a política ni a religión. Tiene un hedor a venganza.

 

TERRORISMO

El terrorismo no comenzó con los atentados en Estados Unidos. Estos actos existen desde siempre, lo que pasa es que en la política, la consigna de EE.UU. es "mientras no nos pase a nosotros".

¿Alguna vez este país llamó a los líderes del mundo a atacar el terrorismo cuando en Perú Sendero Luminoso sembraba el horror con sus ataques masivos en pueblos inocentes? ¿Alguna vez Estados Unidos hizo un llamado urgente a la ONU porque el ETA eliminaba a miles de españoles luego que tres coches bombas explotaran en un centro comercial?

No.

Sin ánimo de bajarle el perfil a las atrocidades ocurridas en las Torres Gemelas, que distintos medios de comunicación transmitieron de inmediato desde la isla de Manhattan, ni menos justificar a "los asesinos del aire", entregaremos algunos conceptos con el solo fin de desenredar los actuales líos entre Estados Unidos y el Medio Oriente; el origen del terrorismo y sus agrupaciones más famosas de la historia de este planeta.

 

ORIGEN

En las últimas décadas la sociedad ha sido víctima de uno de los peores flagelos: el terrorismo, que es un hecho expresivo de violencia que se lo puede ver durante toda la historia (conquistas, guerras) con sus más variadas formas de expresión y crueldad.

El terrorismo se constituye así tanto en el ámbito interno como en el mundial, como en una vía abierta a todo acto violento, degradante e intimidatorio, y aplicado sin reserva o preocupación moral alguna.

No es, por lo tanto, una práctica aislada, reciente ni desorganizada pero no por ello estructurada.

Los fines buscados por esta forma de "guerra" no convencional pueden tener fines políticos, religiosos, culturales y lisa y llanamente la toma del poder por un medio totalmente ilícito.

Por dichas causas, el mundo se ve sacudido diariamente con noticias de atentados producidos en la vía pública, donde pierden la vida gente inocente y totalmente ajena a esa "guerra" o intereses diversos.

 

HISTORIA

El terrorismo ha aparecido una y otra vez a lo largo de la historia. Las sociedades secretas detectadas en algunas culturas tribales mantenían su influencia valiéndose del terror. Ya en el siglo XII, un grupo ismailí de los musulmanes chiítas, los "Asesinos", llevó a cabo campañas contra musulmanes sunitas.

En Irlanda, grupos protestantes y católicos se aterrorizaron mutuamente tras la Reforma. En su forma moderna, sin embargo, el terrorismo sistemático recibió un gran impulso a finales de los siglos XVIII y XIX con la propagación de ideologías y nacionalismos seculares tras la Revolución Francesa. Adeptos y detractores de los valores revolucionarios utilizaron el terror tras las Guerras Napoleónicas.

El nacionalismo imperialista que en Japón condujo a la restauración Meiji en 1868, estuvo acompañado de frecuentes ataques terroristas al shogunado Tokugawa. En el sur de los Estados Unidos de América, se creó el Ku Klux Klan tras la derrota de la Confederación "Sudista" en la Guerra Civil estadounidense (1861-1865) para aterrorizar a los antiguos esclavos y a los representantes de las administraciones de la reconstrucción impuesta por el Gobierno Federal.

 

ANARQUISMO

En toda Europa, a finales del siglo XIX, los partidarios del anarquismo realizaron ataques terroristas contra altos mandatarios o incluso ciudadanos corrientes. Una víctima notable fue la emperatriz Isabel, esposa de Francisco José I, asesinada por un anarquista italiano en 1898.

El movimiento revolucionario ruso existente antes de la Primera Guerra Mundial tuvo un fuerte componente terrorista.

En el siglo XX, grupos como la Organización Revolucionaria Interna de Macedonia, la Ustashi croata, y el Ejército Republicano Irlandés (IRA) realizaron a menudo sus actividades extremistas más allá de las fronteras de sus respectivos países. Recibían a veces el apoyo de gobiernos ya establecidos, como fue el caso de Bulgaria o de Italia bajo el líder fascista Benito Mussolini.

 

SARAJEVO

Este tipo de terrorismo nacionalista apoyado por el Estado provocó el asesinato de Francisco Fernando de Habsburgo en Sarajevo (1914), lo que dio origen a la Primera Guerra Mundial.

Tanto el comunismo como el fascismo utilizaron el terrorismo como instrumento de su política, contando con defensores entusiastas como Liev Trotski y Georges Sorel (quien representó intermitentemente ambos extremos del espectro político). La inestabilidad política existente durante las décadas de 1920 y 1930 dio pie a frecuentes actividades terroristas. El extremismo tendió a integrarse dentro del conflicto más amplio de la Segunda Guerra Mundial.

 

EN LA MIRA

Las personas que murieron en Estados Unidos vienen a engrosar la larga lista de atentados en el mundo. Quizás el único peligro político que reviste la destrucción de un ala del Pentágono y de las Torres Gemelas, es que la mayoría de los norteamericanos quieren una palabra: venganza.

Debemos erradicar el terrorismo, pero no a través del "ojo por ojo", sino mediante un acto de reflexión. De preguntarnos por qué el mundo sobrepasó los límites morales y hasta dónde va a llegar el fanatismo de ideologías, de creencias en dioses que quizás no existen. A lo mejor el verdadero Dios que reina el Universo está más ocupado de otras cosas, donde sus habitantes brindan amor y paz; conciencia e inteligencia, cuatro conceptos que, de seguro, ayudan a que nuestras vidas se mantengan en curso.

Con vida.



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