08/02/2002
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Todo sirve |
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Según cifras de la Comisión Nacional del Medio Ambiente, Conama, en Chile la minería es la principal generadora de residuos industriales. La mayor parte de ellos correspondiente a botaderos de lastres y relaves. No obstante, en una faena minera se registra una gran variedad de otros residuos y en una cantidad importante, por ejemplo: residuos orgánicos desde los campamentos y casinos, residuos químicos, chatarra, aceites e hidrocarburos de desecho, restos de materiales de construcción, neumáticos usados, etc. Tradicionalmente estos materiales tienen como destino el vertedero, solución que resulta bastante onerosa y que acarrea un sin fin de compromisos con la autoridad. Sin embargo, existen algunas alternativas tendientes a valorizar estos residuos industriales, que vale la pena tener en cuenta.
VERTEDERO Para el manejo de los residuos y prevención de la contaminación se tienen varias etapas. La primera de éstas es la ideal, sin embargo, en el corto plazo no siempre puede recurrirse a ella por razones económicas, y de todas formas siempre se generará cierta cantidad de residuos. La etapa de tratamiento es a la que tradicionalmente se recurre y principalmente a la disposición en un vertedero. Pero, esta solución ambientalmente no es buena, ya que es un despilfarro de materias primas para otras actividades industriales, y especialmente para la producción de energía. Además, el lugar donde puede construirse un vertedero debe reunir varias características especiales no siempre presentes para garantizar su seguridad (condiciones topográficas, geológicas, etc.) Por otro lado, en países donde el terreno es escaso, resulta altamente caro construir y mantener vertederos. En las naciones de Europa es la última opción a la cual se recurre y está muy penalizada.
VALORIZACION La etapa de valorización es la que hoy en día surge con más fuerza, ya que ambientalmente persigue un uso racional de los recursos naturales, evitando el despilfarro, y al mismo tiempo es una oportunidad de negocio y un ahorro de costos. La reutilización y reciclaje constituyen una industria por sí mismas. Sin embargo, para poner en marcha programas de valorización se requiere un cambio paradigmático dentro de las organizaciones productivas: considerar a los residuos como potenciales recursos. Residuo es toda sustancia destinada al abandono y por lo tanto, es un término "satanizado" que tiende a criminalizar todo el sistema. Por el contrario, si hablamos de subproducto por aquel residuo que para su reutilización no requiere transformaciones significativas, le damos una nueva categoría, carente de connotación despectiva. Este cambio de actitud permite que a los residuos pueda considerárseles como bienes para otras empresas e incluso con un valor económico relevante. Es aquí donde entran en acción lo que se conoce como "Bolsas de Subproductos".
BOLSA DE SUBPRODUCTOS Es una instancia encargada de poner en contacto a empresas que ofrecen algún subproducto con aquellas que puedan demandar los mismos, buscándoles un destino distinto a un vertedero. En otras palabras, es una suerte de "Páginas Amarillas" donde se publican las ofertas y demandas de residuos susceptibles de ser materia prima. La publicación es por medio de una revista o más comúnmente a través de Internet (no requiere un lugar físico donde almacenar los materiales). La bolsa no interviene en las transacciones, sólo permite el contacto. En Europa, donde la legislación es bastante restrictiva, son muy comunes este tipo de iniciativas. Generalmente son proyectos asociativos de grupos empresariales o de carácter gubernamental, los que se encargan de su financiamiento y administración. Aunque en Chile ya existen iniciativas bastante exitosas, las empresas mineras aún tienen un importante desafío al respecto y una gran oportunidad de modernizar su gestión de residuos, bajar sus costos y demostrar un comportamiento ambiental moderno. |
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