08/10/2001

Dura competencia

En forma silenciosa y paulatinamente Bolivia se está consolidando como uno de los colosos energéticos del continente, en virtud a sus reservas de categoría mundial de gas natural.

Por esto no resulta irrisorio pensar en que los próximos años ciudades como Iquique, Antofagasta, Calama, Tocopilla o Mejillones puedan ser abastecidas por este combustible.

Sin embargo, más que consolidar algunas redes de abastecimiento interno para Chile -en la zona se utiliza gas natural argentino-, Bolivia tiene proyectado sacar el gas natural por el Pacífico, específicamente por la Región de Antofagasta.

La idea es vender gas boliviano a Estados Unidos, y de hecho el gobierno altiplánico confirmó el interés de un consorcio por exportar el combustible, mediante una planta de licuefacción, la que se instalaría en Mejillones.

Esta iniciativa está liderada por las empresas Repsol YPF, British Gas, TotalFina, BP y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos. La idea es construir un gasoducto, desde los yacimientos de Tarija, al sur de Bolivia, hasta el puerto de Mejillones, en la Segunda Región, donde se ubicara la nueva planta de licuefacción.

Hay que destacar que esta planta es la que permitiría transportar el combustible en barcos hasta el país norteamericano. Todo este proyecto consideraría una inversión del orden de los cinco mil millones de dólares, los que estarían destinados a la construcción de la planta (US$2.500 millones), pero también a la producción de gas (US$1.000 millones) y la adquisición de las embarcaciones (hasta US$1.000).

 

GRANDES RESERVAS

Bolivia ha construido hasta el momento un gasoducto entre el oriente boliviano y el Mato Grosso do Sul, que permitirá a ese estado brasileño construir una central termoeléctrica empleando un combustible limpio.

Bolivia tiene grandes reservas de gas natural, entre las más grandes de América del Sur y aspira a exportar este combustible limpio a países del continente y del Asia Pacífico.

Hace un año los dos países definieron una agenda preliminar de trabajo, que entre otras cuestiones, incluyó el litigio por las aguas internacionales del Río Silala, las trabas para los intercambios comerciales y el tema de la aspiración boliviana de superar su situación de mediterraneidad.

A nivel regional no hay que olvidar que Bolivia en el último tiempo ha tenido una participación creciente en los esfuerzos de integración subregional. De hecho, ha participado activamente en las reuniones de la Zicosur, y provincias como Tarija, Potosí y Santa Cruz se han mostrado muy interesadas en vincularse al proyecto de los corredores bioceánicos.

En este plano se inserta el Proyecto del Yacimiento San Cristóbal, de propiedad de la empresa norteamericana Apex Silver, y que espera embarcar su producción por el puerto de Tocopilla, usando la ruta Uyuni-Ollague-Calama-Tocopilla.



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