08/01/2001
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Las esperanzas del nuevo milenio |
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La anhelada reactivación económica pareciera que busca una honorable reivindicación, la cual comenzaría a través del sector minero. La llegada del Tercer Milenio tiene una serie de significados para la humanidad, los cuales son alimentados por leyendas, tradiciones y promesas terrenales. En este último campo las esperanzas de mejores tiempos comienzan a "florecer" de la mano de una de las actividades con más historia en el planeta, la misma que en el norte de Chile prevalece desde los primeros años de la humanidad. Aunque es complejo definir a los últimos años como los peores en la minería, si los pequeños y medianos productores pueden levantar la voz, la gran minería marcó una serie de hitos al mantener un crecimiento sostenido a pesar de las complicaciones del mercado y una extensa recesión mundial que a ratos complicó una serie de nuevos proyectos. Pero la generosidad del norte chileno y la confianza depositada en empresas sólidas instaladas en la zona entregó confianza que a las puertas de una retardada reactivación ofrece más que cuotas de esperanzas, una realidad que nunca fue puesta en duda. A este panorama se suma la materialización del Tratado Minero entre Chile y Argentina, el cual en la práctica significa ampliar las expectativas de la producción minera. En diez años el acuerdo binacional considera la explotación de 370 yacimientos que generaría 12.000 empleos. A estas cifras se agregan -según las proyecciones- una inversión que superaría los 6 mil millones de dólares que junto al desarrollo vial, portuario y acceso a nuevas fuentes hídricas allende los Andes, vienen a localizar a Chile como una de las potencias mundiales en minería. M s allá de crecimientos económicos y consolidar un nuevo mercado, el Tratado Minero tiene la gracia de generar una excelente oportunidad para exportar tecnología e ingeniería nacional al otro lado de la cordillera. Imposible es ignorar en el tema de convenios internacionales la utilización del puerto de Tocopilla por parte de la compañía boliviana minera San Cristóbal. Al parecer el Tercer Milenio es la consolidación de alianzas mineras, las cuales ser n factor clave en el proceso de integración. En este escenario las tres primeras regiones del país se transformarán en protagonistas y beneficiarios directos, efecto que repercutirá en una mejor calidad de vida para quienes apostaron en hacer de una de las regiones más inhóspita del planeta su hogar. Ante todos estos antecedentes no queda otra alternativa que recibir con un gran abrazo el Nuevo Milenio. |
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