24/08/2002
![]() |
||||
Espionaje por dentro |
||||
Aunque nunca ha gozado de la misma fama y prestigio que su galardonado hermano Ridley, el director Tony Scott ha tenido una carrera competente y por lo menos interesante, realizando filmes de suspenso donde siempre predominan la tecnología y una fuerte presencia del gobierno norteamericano. Su más reciente trabajo, Juego de Espías, sigue la misma línea de películas anteriores como Marea Roja o Enemigo Público. En su último día de trabajo como agente de la CIA, el experimentado Nathan Muir (Robert Redford) recibe la noticia de que un antiguo pupilo suyo, Tom Bishop (Brad Pitt), ha sido recluido en una prisión china donde será ejecutado en 24 horas. Con sus superiores listos para abandonar al joven, Muir pondrá en marcha un arriesgado plan para salvarlo. Scott presenta el filme haciendo uso excesivo del flashback, técnica que si bien alarga la duración innecesariamente y hace a uno olvidar la razón por la que empezó todo el asunto, no deja de ser interesante y sirve para desarrollar lo más posible la complicada relación entre ambos personajes, a veces una de padre e hijo y a veces una de desconfianza mutua. El guión intenta adentrarse en el universo de la CIA, organización americana con muchos secretos guardados, explicando su funcionamiento y de lo que puede lograr cuando tiene intereses y contactos por todo el mundo. Este misterio queda plasmado en el personaje de Nathan, que se mantiene ambiguo a lo largo del filme y es por la sólida actuación de Redford que resulta ser un hombre a ratos amable y cálido, como asimismo sumamente frío y capaz de todo por cumplir una misión. Aunque no tiene la misma oportunidad de lucimiento que su co-estrella (Pitt), le trae carisma al papel de Bishop, haciendo que el público simpatice con él y esté interesado en que salga vivo de su precaria situación. Aunque la resolución resulta algo predecible, Scott logra mantener el suspenso durante todo el filme, llegando a su tope durante una escena en la que Muir recuerda una arriesgada misión en Beirut que tuvo serias consecuencias para ambos. En suma, esta es una película entretenida, con mucha acción y suspenso, que gustará a todos los que disfruten de un buen filme de espionaje. Es lo que se espera de Tony Scott, pero aún queda por ver si el director alguna vez será lo suficientemente versátil como para alcanzar el mismo nivel de reconocimiento que su hermano.
Ernesto Zelaya Miñano |
|
|
|||
|