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Domingo 22 de mayo de 2011
Minería dispara precios del sector inmobiliario
Preocupación ante eventuales efectos negativos de fenómeno descrito como una "burbuja"

Mario (no es su nombre real) es un empleado público que se acaba de comprar una vivienda y demoró 8 meses en decidirse. Trató con 6 corredores de propiedades, visitó 10 inmuebles y se amaneció innumerables veces buscando algo por Internet.

A su juicio, la gran demanda local conlleva a una "perversión". "Uno cotiza, y resulta que viene un minero que con un bono está en condiciones de cancelar de inmediato el pie de una casa", señala.

molestia

Pero se enoja realmente con los corredores de propiedades: "Sólo sirven para abrir la puerta de la vivienda para que uno la revise, pues si les haces preguntas técnicas, como los materiales de construcción, no saben qué responder. Eso no está de acuerdo con las comisiones que cobran".

Con molestia recuerda una visita a una casa en la Coviefi, a la cual le faltaban baldosas del piso y un marco de una puerta, entre otros detalles. "Me dijeron que eso corría por cuenta del comprador, porque así como estaba, la casa igual se vendía", se quejó.

Partió preguntando en los Jardines del Sur; pasó por el sector de la avenida Brasil ("no puede costar UF6.500 -$141 millones- un departamento, aunque el ascensor llegue a la misma puerta"); por la Costanera Sur, donde se espantó con un departamento de UF6.800 ($148 millones) y gastos comunes de $180.000; y desechó el área de los Jardines del Norte, porque creyó que tardaría mucho en llegar a su trabajo. "Al final, fue buscar, buscar y buscar. Encontramos una 'casita', nos enamoramos de ella y nos embarcamos, pero todo el proceso previo fue realmente estresante", reconoce.

cifras

El 95% de las ventas de viviendas particulares en Antofagasta corresponde a departamentos. El dato lo aporta Emile Ugarte, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, Delegación Antofagasta, quien asegura que los precios guardan relación "con la falta de suelo y su mala administración por el Ministerio de Bienes Nacionales, que licita contraproyecto, por la superficie que ellos quieren y al contado".

Los materiales deben traerse de los grandes centros de distribución ubicados en Santiago -agrega-, además que el terreno, entre rocoso y arenoso, encarece los costos de construcción.

Al haber una menor oferta que la demanda, todo se encarece. Estudios de la cámara señalan que el promedio de los departamentos que se venden en Antofagasta se ubica en torno a las UF3.000 ($65 millones). Eso, con los condominios más baratos de Santa Beatriz (sector Coviefi), porque sin ellos la cifra se empina cerca de las UF3.600 ($78 millones).

El dirigente considera que la solución pasa por aumentar la oferta, para lo cual insiste en la propuesta de erradicar el Barrio Industrial (180 hectáreas).

Entre los corredores de propiedades, los valores se alzan por efecto de la minería. María Zúñiga, de Inmobiliaria Inparkar, sostiene que esto, más la población flotante, hacen que le conste que Antofagasta es una de las ciudades más caras de Chile. "La minería paga precios mayores, la gente se enamora de una vivienda y la compra, pese a que la tasación del banco sea más baja".

costos

Sobre los sectores más demandados, menciona la avenida Brasil y Playa Blanca y, en menor medida, de los Jardines del Sur hacia El Huáscar. La Gran Vía también tiene harto movimiento, aunque dice que ninguna casa baja de los $100 millones.

Marietta Líbano, socia de la corredora de propiedades Habitamar, atribuye los altos precios a la escasa oferta. "Anda mucha gente buscando propiedades para comprar o arrendar, pero el suelo es caro y el poder adquisitivo de la minería influyen", asevera.

Coincide en que el sector con mayor movimiento hoy es la avenida Brasil, mientras que el más caro son los Jardines del Sur.

El ingeniero comercial Juan Pablo León confirma que la minería "infla" los precios de las propiedades en la capital regional, lo que, desde su punto de vista, ya es un fenómeno permanente en la zona.

La escasa oferta -prosigue- también afecta, con suelos limitados que en la mayoría pertenecen al fisco, y donde es difícil construir por las rocas y los afloramientos de agua.

Si bien hay consenso en que los valores del sector inmobiliario responden a la dinámica del mercado, hay quienes ven con preocupación lo que está sucediendo.

efectos

Una persona relacionada al sector bancario habla de un "caldo de cultivo" que puede traer problemas a futuro. "El cobre alto trae grandes inversiones a la minería y las remuneraciones hacen que en ventas o arriendos de propiedades vivamos en un mundo aparte del resto de Chile, muy pasados de revoluciones diría yo".

Le preocupan casos como el de un departamento que 6 meses atrás costaba UF1.600 ($34 millones) y hoy está a UF1.900 ($41 millones). "Es un tema de mercado, pero no podemos hablar de plusvalía, porque ésta es un proceso gradual definido por el equipamiento que va adquiriendo el sector. No se da de la noche a la mañana".

Ve que se conjugan gente "inescrupulosa" con gente que acepta pagar, incluso por sobre el fenómeno de que las tasaciones de los bancos para los créditos hipotecarios sean inferiores al acuerdo propietario-comprador.

La plaza local ofrece muchas alternativas, indica. Tantas que incluso alguien puede pedir un crédito hipotecario en todos los bancos a la vez. Como éstos no comparten información, puede obtener resultados en todos y la situación quedaría al descubierto recién cuando empiecen los atrasos con los dividendos.

Y ahí está su mayor preocupación: "La gente se desespera por una casa y compra, pero también se embarca en otros gastos, como vehículos, mobiliario y electrónicos. Pero qué va a pasar en 5 ó 6 años más cuando quizás pase el boom del cobre".

Describe la situación en Antofagasta y Calama como una "burbuja inmobiliaria", con alcances lejos de la crisis subprime de Estados Unidos, donde la cesación de pagos causó un descalabro a nivel global, pero que sí tendrá efectos en las personas de la región, principalmente con la pérdida de propiedades que serían rematadas.

"Hay que ver qué pasará cuando cambien las condiciones", señala con preocupación. De momento, la "burbuja" funciona. Con buenos sueldos y bonos, "todo se vende".