murió tras
dramática agonía
Estaba conectada a respirador
mecánico y era alimentada con
la ayuda de sondas
Su espíritu luchador y su fuerza la mantuvo con vida casi seis meses en la UCI Pediátrica del Hospital Regional. Su familia la visitaba a diario para darle cariño y acompañarla en tan difícil camino.
Sin embargo, su cuerpecito no pudo resistir más y la pequeña Josefa Antonella Bustos Arismendi, de sólo tres años, falleció la tarde de ayer en el centro hospitalario, para desconsuelo de su familia, sus vecinos y amiguitos.
Su madre Valeska la visitaba a diario en la UCI y siempre mantuvo la esperanza de verla recuperarse. Hubo cadenas de oración durante este largo período y mucha gente se unió y rezó por la recuperación de la pequeña.
Pero Dios, seguramente, quería que Josefita se convirtiera en otro ángel para que desde el Cielo pueda cuidar a su familia y a todos los niños del mundo.
Su deceso causó hondo impacto también entre los funcionarios de la Unidad de Cuidados Intensivos de Pediatría, que durante estos casi seis meses estuvieron atentos para darles los cuidados necesarios, el cariño y todo lo que la ciencia ofrece. atropello
El fatídico atropello que cambió para siempre la vida de la familia Bustos-Arismendi ocurrió la tarde del 7 de marzo, cuando la niña fue atropellada mientras cruzaba con su mamá en un Paso Cebra en la esquina de Salvador Reyes con O’Higgins, plena avenida Brasil.
El vehículo era conducido por Carlos Añasco, de 41 años, quien no se detuvo después del accidente. Más tarde justificó su acción diciendo que no se dio cuenta de lo sucedido. Testigos del atropello dijeron que la niña fue arrastrada al menos durante seis metros.
Los antecedentes aportados por quienes vieron el accidente, permitió a carabineros ubicar al chofer del taxi. Posteriormente, personal especializado del Laboratorio de Carabineros (Labocar) realizó diversas pericias al vehículo, un Chevrolet Monza patente PA-8235.
Desde ese día, Josefa no volvió a estar consciente. Se mantenía conectada a un respirador mecánico y era alimentada con la ayuda de sondas.
Durante todo este tiempo la pequeña siempre luchó, por lo que su familia mantuvo muy fuerte la esperanza de verla recuperada. Mostraba actividad cerebral por lo que fue desestimada la posibilidad de desconectarla.
DOLOR
Valeska Arismendi, la joven madre, aún no cree que su pequeña haya partido de este mundo. Visiblemente afectada, apenas podía balbucear algunas palabras.
Sólo el consuelo de sus seres queridos le permitirá soportar este doloroso proceso.
El cuerpecito de Josefa Antonella fue derivado al Servicio Médico Legal, a fin de ser sometido a la autopsia de rigor. Hoy la familia deberá realizar los trámites necesarios para definir el lugar donde serán velados sus restos.
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