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Domingo 19 de julio de 2009
El paraíso de la Península de Mejillones
Sus aguas ricas en nutrientes, sus imponentes acantilados, solitarias playas, islas y escarpados islotes dan refugio a diversas especies

Al norte de Antofagasta surge imponente la Península de Mejillones. Esta enorme porción de tierra que se proyecta hacia el océano Pacífico, ha sido reconocida a nivel regional, nacional y mundial como una importante área prioritaria para la conservación de su flora y fauna, sus sitios arqueológicos y sus yacimientos fosilíferos.

Dada esta particular relevancia fue incluido como sitio prioritario para la conservación de la naturaleza el año 2002 en la Estrategia Regional de Biodiversidad (ver recuadro).

Sus aguas ricas en nutrientes, sus imponentes acantilados, solitarias playas, islas y escarpados islotes dan refugio a diversas especies de aves y mamíferos marinos, y les proporcionan un hábitat ideal para su alimentación, reproducción y crianza. Cada temporada reproductiva, este ambiente marino costero se llena de vida, y las nuevas generaciones de gaviotines, piqueros, cormoranes y lobos marinos, entre otras especies, dejan sus nidos y loberas, y se aventuran en las frías aguas a cazar por primera vez su propio alimento.

Vida

Enriquecidas por los nutrientes que aportan los eventos de surgencia costera, estas aguas son el ambiente ideal para el desarrollo de grandes cardúmenes de peces, aquellos que las aves y mamíferos marinos con esfuerzo y dedicación buscan afanosamente. Estas condiciones marinas también atraen a miles de otras aves provenientes de lejanas latitudes, que en sus largos y agotadores vuelos migratorios, aprovechan de abastecerse con los frutos que entregan las costas bañadas por la corriente de Humboldt.

Colonias

Variadas son las especies de aves marinas que pueden ser avistadas en la Península de Mejillones.

Un porcentaje de esta avifauna marina está constituido por especies que son endémicas de la corriente de Humboldt, es decir, que únicamente las podemos encontrar en las costas de Chile y Perú.

De este grupo, se destacan por sus importantes colonias dispersas por el borde costero, el piquero, la gaviota garuma, el pingüino de Humboldt, el cormoran guanay, la gaviota peruana y el gaviotín monja, entre otras especies.

No son muchos los lugares en el norte de Chile que cumplen con condiciones favorables para su nidificación y de ahí, la importancia de proteger estos hábitats naturales para la mantención de la biodiversidad de los ambientes costeros de la corriente de Humboldt.

Respecto a esto, nos merece atención el gaviotín chico o chirrío, una especie en peligro de extinción, que hoy presenta sus poblaciones muy reducidas y confinadas a este tipo de ambientes.

Pilpilenes

Patrullando las playas y roqueríos podemos observar con relativa regularidad a los pilpilenes negros y pilpilenes comunes y a unas simpáticas y nerviosillas aves conocidas como chorlos nevados.

Entre los visitantes de verano destacan los zarapitos, característicos por su alargado y curvo pico, las gaviotas de Franklin y los rayadores, entre otras especies que aprovechan de descansar y aprovisionarse, antes de continuar su peregrinación a tierras más sureñas.

Delfines y ballenas

La Península de Mejillones y sus promontorios rocosos constituyen el lugar de residencia de mamíferos como la nutria marina o chungungo y colonias de lobos marinos comunes y lobos finos australes.

Además, en sus aguas, es posible observar grupos de delfines nariz de botella y de delfines oscuros siempre en búsqueda de cardúmenes de anchovetas, sardinas y jureles.

Si se tiene suerte, más de alguna ballena jorobada o algún grupo de orcas es posible divisar en el horizonte.