Usted está en : Portada : Espectáculos Domingo 12 de octubre de 2008

La banda sonora de Antofagasta

A pesar del rescate a través de CDs y difusión coral, el himno de la ciudad no es popular

rodrigo ramos b.

espectaculo@mercurioantofagasta.cl

Esta crónica partió cuando el músico Gabriel Rojas Martorell, decidió aclarar ciertos aspectos sobre el himno de Antofagasta, sin embargo el diálogo derivó en la historia de la música coral en el Norte Grande, pues muchos músicos arribaron por estos lados para actuar en las Filarmónicas (teatros salitreros). Uno de estos músicos fue el italiano Giovanni Batista (Juan Bautista) Quagliotto Balario, quien junto a Antonio Rendic en la letra, "el doctor de los pobres", compusieron el himno de Antofagasta (que data de 1937).

De Giovanni Quagliotto se puede decir que nació en Villa D'Astiturin, Italia, en 1871 y falleció el 25 de agosto de 1938 en Antofagasta (un año después de componer la música del himno de la ciudad). Ejerció como profesor (titulado en el conservatorio de música de Palermo) de canto, piano, violín y otros instrumentos musicales. Dentro de sus discípulos más conocidos se cuenta con Pedro Grusic y Sofanor Tobar, ambos fallecidos.

El himno de Antofagasta, en tanto, surgió en el marco del 6º Congreso Nacional de Alcaldes, que se programó del 5 al 12 de diciembre de 1937, siendo el alcalde Humberto de Ramón. Es así como se llamó a un concurso nacional que dio como ganador a Rendic y Quagliotto.

El "Mercurio de Antofagasta" del sábado 2 de octubre de 1937, en una información relacionada con las actividades dice: "El himno ganador correspondió a Juan Bautista Quagliotto (seudónimo Verdi) y fue ejecutado por el coro y orquesta dirigida por su compositor en una velada gratuita realizada en el salón de actos de la Casa Consistorial".

La letra del himno (de Antonio Rendic) dice así: Gloria a ti, Gloria a ti, Antofagasta, tierra de hombres de esfuerzo y vigor/ Gloria a ti, la de brisas templadas, mar de ensueño y embrujo de sol...

rescate

Rojas Mortorell -uno de los precursores del movimiento coral en Antofagasta y quien en su poder tiene la partitura original del himno- lideró en el año 2000 una comisión técnico-musical (donde participaron: Celso Torres, Hernán Contreras, Juan Jusakos y Rubén Cáceres) que emanó una versión actualizada (CD) del himno de Antofagasta a 4 voces mixtas.

A pesar del rescate, difusión coral y CDs el himno no es conocido popularmente, a diferencia de la obra de Gamelín Guerra, "Antofagasta dormida" (otra canción popular de Gamelín fue "En Mejillones yo tuve un amor") o el mismo célebre "Vals de Antofagasta" de Armando Carrera.

Gamelin

Gran parte de la popularidad de Mejillones es gracias a Gamelín Guerra Seura.

El músico nació en la ex Oficina salitrera "Pepita" del Cantón Aguas Blancas, el 28 de mayo de 1906 y falleció el 22 de Junio de 1988.

Según cuenta el sitio web Wiki de Mejillones que cita como fuente a la Municipalidad de Mejillones, Gamelín fue el tercero de 14 hijos. Su familia estaba relacionada con la música, ya que su padre, Gregorio Guerra, fue músico del Ejército, además de ser pastor evangélico. Su madre, doña Rosa Saura fue natural de Ovalle.

En 1928, Gamelín se incorporó a la orquesta que había formado su hermano Jonatan. De esa manera inició su carrera artística profesional, a los 22 años de vida. En 1938 escribió sus dos conocidas obras: "Antofagasta Dormida" y "Mejillones".

armando

En tanto el nombre de Armando Carrera, que si bien no fue nortino pues nació en Valparaíso en 1899 y murió en 1949, está presente la Escuela F-60 "de Desarrollo Artístico".

Sin duda la obra cumbre para nosotros de este músico -que se ganó la vida como pianista en la era dorada del cine mudo- fue el "Vals de Antofagasta". Como dato: la música de Gamelín está presente en la colección "Nostalgias Musicales" de Odeón.

Musicos

Hubo un tiempo que la capital musical de Chile fue Copiapó (a principios del siglo pasado). "Llegaban grandes compañías de Italia, pues en Copiapó estaba el auge de la minería de oro. Al final, algunos de esos músicos (entre ellos el mismo Quagliotto) se quedaban en el Norte de Chile, también atraídos por la época del oro blanco", afirmó Rojas Martorell.

"En María Elena, por ejemplo, recuerdo a un flautista italiano que mantenía un negocio en las pulperías. El llegó a nuestra país como parte de la compañía de la famosa bailarina rusa Anna Pavlova. A él lo conocí ya viejo, sin embargo en la pampa alcanzamos a formar un orquesta".

El anónimo flautista italiano, el mismo Quagliotto, Guerra, Grusic, Jusakos y el mismo Rojas Martorell, entre otros, son parte de la historia musical de Antofagasta por su aporte a la identidad.