Usted está en : Portada : Opinión Jueves 31 de julio de 2008

El primer día del alcalde Gonzalo Dantagnan

El nuevo alcalde de Antofagasta, Gonzalo Dantagnan, se emocionó y lloró en el hombro de su hijo, luego que el Concejo Municipal de Antofagasta lo eligiera, en calidad de suplencia, como líder político y primer ciudadano del municipio de Antofagasta.

Un día que en la historia reciente de nuestra ciudad y en la vida íntima de Dantagnan quedará marcado para siempre. Y es que este asistente social de profesión no sólo sustituye al alcalde Daniel Adaro, sino que tendrá que gobernar y gerenciar una ciudad que hasta ayer se encontraba acéfala.

Con convencimiento, el nuevo alcalde sentenció que su gobierno transitorio estará centrado en lo que en pasadas y majaderas editoriales hemos identificado como el doloroso triángulo de los antofagastinos: aceras en mal estado, perros abandonados y basura. Además, enfatizó que su gestión estará centrada en las necesidades y requerimientos de la comunidad.

Sus declaraciones resultan coherentes con una realidad que hoy enfrentan diariamente los antofagastinos. Es de esperar que su coherencia y prudencia se manifieste durante su gobierno comunal, previsto hasta fines de septiembre, fecha en la que Dantagnan deberá renunciar a su investidura con el propósito de dedicarse a su campaña política.

Lo más sencillo para este nuevo alcalde fue ser elegido por el Concejo Municipal. Se veía venir y contaba con una suficiente espalda política en el hemiciclo consistorial.

Lo más complicado partió ayer, en el preciso momento en que Dantagnan se sienta en el sillón de alcalde y, bajo sagrada soledad, internaliza que hoy es el gran dueño de casa de una capital regional que se ha visto remecida por enjambres sísmicos en materia política.

Su gestión estará recargada de emociones y objetivos que habrá que domesticarlos, en primera instancia, y materializarlos, posteriormente. La tarea no es menor. Tendrá que cuidarse de no ser la sombra de Daniel Adaro, porque hoy usted es el alcalde de Antofagasta. El concepto "suplente" resulta casi un eufemismo para los gobernados. El ciudadano no entiende la semántica de la suplencia o sustitución. El ciudadano quiere que su calidad de vida mejore y que los cambios siempre sean en beneficio de los habitantes y sus hijos.

Reiteramos. El alcalde hoy se llama Gonzalo Dantagnan y él ya sabe qué es lo que tiene que hacer y cómo materializarlo. Cuenta con un equipo de confianza que deberá asesorarlo en la más absoluta incondicionalidad y convencimiento.

Desde esta columna editorial le deseamos al nuevo alcalde éxito en su gestión. Recordarle que si a usted le va bien nos va bien a todos. Enfatizar que puede contar con este Diario para impulsar el progreso de nuestra querida Antofagasta y que, como es habitual en el ejercicio de la profesión de periodista, estaremos observando su gestión edilicia. Los periodistas ejercemos diariamente el evangelio del control social.

Éxito, mucho corazón y habilidad.