Usted está en : Portada : Crónica Lunes 14 de abril de 2008

La impresionante mina subterránea de Chuquicamata

En su mejor momento, estas faenas producirán 120 mil toneladas diarias de cobre

jorge melin falcon

jmelin@mercurioantofagasta.cl

11 kilómetros separan el centro de Antofagasta de Caleta Coloso. La misma distancia que suman los túneles excavados hasta el momento por debajo del rajo de Chuquicamata, preparando lo que será a futuro la explotación subterránea de la mina, planificada a contar de 2018.

El laberinto, no obstante, está apenas comenzando, ya que se estima que para empezar con la etapa de producción se requerirán al menos unos 120 kilómetros de galerías. Es decir, la misma distancia que hay entre el centro de Antofagasta... y el observatorio de Cerro Paranal, cerca de Taltal.

Números gigantes para un yacimiento -Chuquicamata- que en sus casi 100 años de historia siempre se ha movido a esa escala.

plazos

En su mejor momento, a contar de 2030, la minería subterránea producirá ahí 120 mil toneladas diarias de cobre, en una faena complicada como pocas en el mundo, capaces de ese volumen de actividad.

De hecho, El Teniente, también de Codelco y ubicada en la Sexta Región, es la única que tiene producciones de ese orden.

"Lo que estamos haciendo aquí es otro El Teniente", ejemplificó José Alvial, director de Desarrollos Mineros de Explotación de Codelco Norte, al comentar las dimensiones del Proyecto Mina Chuquicamata Subterránea (PMCHS).

La iniciativa se encuentra en la etapa de ingeniería conceptual, con inversiones del orden de los US$80 millones (US$20 millones en la fase de estudios de prefactibilidad y US$59 millones en la fase básica y captura de información).

economia

El cambio de explotación desde la modalidad de rajo abierto a la subterránea -agrega- obedece a razones económicas, toda vez que con las dimensiones actuales de la mina, cada vez hay que remover una mayor cantidad de material para sacar mineral.

De hecho, cuando partió el rajo se retiraba una tonelada de estéril por cada tonelada de mineral. Hoy, esa relación se ha desbalanceado a 500 y 160 toneladas, respectivamente.

Con el sistema subterráneo, los mineros irán directo a los cuerpos mineralizados, sacándolos lo más limpios posibles. Se ocuparán las mismas plantas actuales y sólo cambiará el método de extracción de la mina.

Y, sobre todo, se modificará la mentalidad del minero, que de enfrentar el inclemente sol, ahora tendrá que adentrarse en las profundidades de la Tierra.

Un atisbo de ello logró "El Mercurio de Antofagasta" el jueves pasado, cuando fue invitado por Codelco Norte a conocer en terreno el PMCHS.

Cerca de dos horas llevó hacer un recorrido más o menos completo de los once kilómetros de túneles cavados bajo el rajo, en una experiencia impresionante.

Las galerías son desalojadas sólo cuando hay tronaduras: a las 13 y 17 horas en la superficie, y a las 4 y 16 horas en el caso de las subterráneas.

La red de túneles es escenario de un frenético ritmo de actividades. A las excavaciones al fondo, se suman la instalación y mantención de equipos de aire y energía, los sondeos en diversos niveles del complejo, y hasta el retiro de agua (natural).

Todo, en medio de un insólito tránsito de camionetas y camiones, cuyos conductores, para no toparse de frente, deben tener siempre las luces encendidas, tocar la bocina en cada curva y accionar manualmente los semáforos que van encontrando a su avance.

refugios

El que viene subiendo tiene la preferencia, así como vehículos especiales cargados con explosivos u otros materiales. El otro, debe retirarse a una de las numerosas "estocadas" (pequeñas salidas del túnel principal).

A 1.900 m.s.n.m., es decir, apenas a unos 100 metros por arriba de la máxima profundidad de las excavaciones, están los "refugios de emergencia".

Estratégicamente situados cerca de la mayor actividad, se trata de dos unidades móviles de supervivencia en caso de derrumbe o incendio, capaces de mantener con vida a 12 y 15 personas, respectivamente, durante 48 horas.

Jorge Araya, administrador del contrato para la firma Ingeniería y Construcciones Más Errázuriz, que lleva a cabo las faenas, explica que estos "salvavidas" cuentan con generación de oxígeno, alimentación, agua, baño, comunicación radial y hasta teléfono. Por ley para este tipo de faenas, deben estar siempre cercanos a la zona de trabajo. Por si acaso.

Ahora son dos, pero necesariamente deberán aumentar con el tiempo. Más aún a la luz de las proyecciones de personal que requerirá la mina subterránea.

Al respecto, José Alvial explica que si ahora son 189 personas, para la partida de la fase productiva, en 2018, esta cifra aumentará, al menos, hasta los 2 mil operarios.

impacto

Impresiona ver estas unidades de emergencia, ubicadas allí, a un kilómetro por debajo de la entrada al rajo, e imaginar que lleguen a ser usadas alguna vez.

La charla explicativa se realiza, sin embargo, en el "barrio cívico" de la mina subterránea, un poco más arriba.

Ese sector ofrece una visión extraña: oficinas, un casino y una sala de reuniones, forman parte de las instalaciones. Todas ellas con piso, paredes y techo de roca firme (la ubicación fue elegida por esta característica).

Esa parte del recorrido recuerda a las casas de "Los Picapiedras" o a la base rebelde del planeta helado Hoth, en la película "El Imperio Contraataca", con sus murallas de corte irregular y pintadas de blanco (sólo que aquí el calor es llamativamente molesto para los no acostumbrados).

barrio

La sala de reuniones del "barrio cívico", en las entrañas de la Tierra, es el lugar elegido por los ejecutivos para explayarse sobre el futuro de Chuquicamata. Explica José Alvial las gigantescas dimensiones del proyecto, los aportes del yacimiento Radomiro Tomic, y la planificada entrada en funciones de la mina Ministro Alejandro Hales (ex Mansa Mina) hacia 2013.

Para Chuquicamata subterránea, los planes -a nivel de ingeniería conceptual- señalan reservas extraíbles (las económicamente rentables) por 1.813 millones de toneladas, con una ley de 0,69% de cobre y de 0,048 de molibdeno.

Aquel, está alcanzando sus límites de diseño y, en términos globales, está en la última década de su vida útil económica, con una operación cada vez más estrecha y una flexibilidad menor.

Así las cosas, la mina subterránea nace como la opción económicamente viable de seguir explotando Chuquicamata por al menos 50 años más.

Las proyecciones son enormes, aunque los desafíos también. Sobre todo, ante la necesidad de elevar el mineral extraído.

De momento, se ha propuesto la construcción de piques verticales de hasta 1.265 metros para estas operaciones, así como para la entrada y salida del aire, entre otras.