| Usted está en : Portada : Reportajes | Domingo 27 de mayo de 2007 |
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| Futuro optimista, aunque con interrogantes. Crecimiento urbano, cluster e integración aparecen como sus pilares de progreso. |
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Antofagasta como centro mundial no sólo de la producción minera, sino también de los servicios asociados a esta industria. En términos físicos, una ciudad mucho más grande que la actual, con más infraestructura y convertida en centro neurálgico y paso obligado del intercambio comercial entre Sudamérica y Asia. Dando incluso valor agregado a los productos, gracias al fluido tráfico mercantil que desfilará en ambas direcciones por nuestras carreteras y puertos. Consultados representantes de diversos sectores de la comunidad sobre cómo creen que será la capital regional hacia 2020, los conceptos de cluster y de integración aparecen fuertes, aunque también estrechamente asociados al desarrollo inmobiliario y urbanístico. Incluso, como piensa la intendenta Marcela Hernando, ya con difusos límites entre la urbe antofagastina y el vecino puerto de Mejillones.
censo La capital regional es -según el censo de 2002- la cuarta comuna más poblada de Chile y nada hace pensar que dentro de los próximos años vaya a encontrar un freno a este acelerado crecimiento, que tiene a todos los visitantes comentando que "hace años que no venía a la ciudad, pero pucha que está cambiada... ha crecido tanto". ¿Un futuro esplendor?, para nada. Los problemas actuales de Antofagasta, podrían incluso multiplicarse en el futuro cercano, en caso de no adoptarse las medidas necesarias. "Optimismo, pero con precauciones" podría ser el resumen de las opiniones al respecto de diferentes representantes de la comunidad, desde las autoridades del nivel central hasta las regionales, pasando por la mirada de profesionales de distintos ámbitos y -cómo no- de los jóvenes, quienes seguramente serán quienes conduzcan nuestra sociedad para ese 2020.
Gonzalo Arenas, subsecretario de Mideplan. "Cuando uno hace una 'radiografía' de esta región, se da cuenta que hacia el 2020 va a tener un polo de desarrollo más allá de lo que conocemos, y que va a estar centrado en agregar valor con nuevas tecnologías y en aquellos ámbitos donde tenemos las capacidades", comentó. Esto requiere -a su juicio- mejorar la calidad de los recursos humanos. La inversión universitaria, la investigación y desarrollo e incorporación de nuevas tecnologías van a permitir a nuestra región, "seguir con un liderazgo en áreas críticas que no tienen que ver solamente con sus recursos naturales, sino fundamentalmente con sus recursos humanos". También precisó que deben acrecentarse el intercambio con los países vecinos.
LIDERES delta
Karen Cofré, 12 años. "Creo que la tecnología va a evolucionar mucho, que la educación va a dar grandes saltos y va a ser mucho más justa con cada uno de nosotros y que van a haber proyectos como el Delta en todas partes, porque van a haber personas con mucha más cultura en Antofagasta", declaró. Pero también cree que habrá problemas, como que "las personas van a dejar de ver el riesgo que tenemos en los lugares y van a hacer más urbanizaciones y, al hacer eso, van a aumentar los riesgos para ellos mismos".
Sergio Soza Díaz, 13 años. "En el 2020 Antofagasta va a ser más segura, en la que la gente va a tener más conciencia de los riesgos que existen en la ciudad con respecto a los desastres naturales y otras eventualidades", comentó. Se imagina asimismo una ciudad mucho más larga que la actual -"aunque cueste creerlo"-, en la que sea más fácil acceder o adquirir distintas cosas, como por ejemplo entrar a galerías de arte y bibliotecas. "Me gustaría que la ciudad fuese así, lo que es un desafío para toda la comunidad en cuanto a tomar las medidas para poder lograrlo", finalizó.
Manuel Araya, 13 años. "Creo que en el 2020 Antofagasta va a ser más grande y con más cultura. Además, va a haber avanzado mucho la arquitectura y todo lo que son las carreras actualmente". Sin embargo, le gustaría que la ciudad fuera un poco más segura, porque a su juicio en la actualidad ya no se puede confiar mucho en las personas. "Pero en el 2020 creo que va a ser mucho mejor que ahora", finalizó.
Ricardo Araya, 12 años. "Creo que estructuralmente Antofagasta será mucho más grande, por lo menos se alargaría bastante. Creo que la seguridad aumentaría, tanto como el vandalismo también", comentó. Dijo estar preocupado porque piensa que aumentará la contaminación -"está claro, al igual que en la ciudad de Santiago"-, aunque lo bueno cree que será la construcción, más segura y con una mejor arquitectura. También visualiza una mejor educación, más universidades y oportunidades de enseñanza para todos, como por ejemplo a través de la entrega de becas.
Marcela Hernando, intendenta. "Sueño el 2020 con una región completamente interconectada en infraestructura y comunicaciones, donde al menos un 60% de los jóvenes siga a una educación superior, técnica o profesional. Con universidades en conjunto con las industrias, con empresas medianas y pequeñas fortalecidas y encadenadas, para que los beneficios de nuestra riqueza natural se transformen en ventajas competitivas". Cree que Antofagasta será más habitable en los cerros, en que todas las viviendas -incluso sociales- incorporarán tecnologías de ahorro de energía y reciclado de agua, en ciudades provistas de agua desalada y con sistemas de energía renovables. Además no descarta la unión urbana de Antofagasta y Mejillones.
Las proyecciones para Calama
En la Región de Antofagasta resulta importante mencionar también las proyecciones futuras de la ciudad de Calama, el segundo centro más poblado de la zona, así como de las faenas mineras que operan en la provincia El Loa. En dicha ciudad se espera que hacia el 2020 se hayan concretado proyectos como la avenida Circunvalación Poniente, el Polideportivo Alemania, el Borde Río y el alumbrado público de la Circunvalación Poniente. En materia de espacios públicos, los anhelos pasan por reparar y construir iniciativas como el Parque de la Familia (sector 21 de Mayo), el Paseo Granaderos, el Paseo Independencia, el Parque temático del Adulto Mayor, y el Parque Yalquincha.
AEROPUERTO En el ámbito de la infraestructura de servicios públicos privados, se considera la construcción de un terminal rodoviario, la urbanización de Puerto Seco, un nuevo aeropuerto para El Loa, y la construcción del nuevo edificio consistorial. En cuanto a las mineras, en El Abra, por ejemplo, hay un positivo avance sobre el particular y anuncian un plan cuya vida útil se proyectaría hasta el 2028. Por su parte, minera Gaby, que empezará su producción en 2008, tenía proyectada una vida útil inicial de trece años. No obstante, este año se descubrieron nuevas reservas, lo que implica que se extenderá su permanencia por mucho más tiempo del esperado.
operaciones Respecto de Codelco Norte, la visión es más optimista, dado que la empresa tiene reservas de minerales para los próximos cincuenta años. Tienen proyectos en carpeta hasta 2018, con la puesta en operaciones de la mina subterránea de Chuquicamata. Codelco Norte sufrirá antes la transformación de proyectos a rajo abierto, la actual Mina RT y la Extensión Norte Mina Sur, la mina subterránea, el Cluster Toki y la RT Sulfuros.
FUTURO OPTIMISTA, AUNQUE CON interrogantes
Antonio Sánchez, gerente Desarrollo Gremial AIA. "Me gustaría una Antofagasta que tuviera una industria internacionalizada de apoyo a la minería. Que sea el centro minero del mundo y en donde se desarrolle la ciencia y la tecnología mineras". Un cluster desarrollado, enfatizó, con una industria minera sustentable y que ya no depende exclusivamente de la extracción minera en nuestra región, sino que presta servicios a la minería, "que todavía va a ser muy importante en esa época". Nuestra ciudad tendrá, desde su punto de vista, una calidad de vida ostensiblemente mejor que la que tenemos hoy, "ya que ese salir al mundo con nuestra minería implicaría que habría un ir y venir tanto de nacionales como de extranjeros", acotó.
Misael Camus, rector Universidad Católica del Norte. "Están dadas todas las condiciones para que en 12 ó 15 años la región sea un polo de referencia científico, tecnológico, económico y cultural, de transfronterización de Chile hacia América Latina. Vamos a ser el eje, aquí no sólo se va a instalar la gran industria minera, sino que también de los servicios y la industria intelectual. Al más alto nivel, de clase mundial". En el mundo desarrollado, acotó el rector, cuando el Gobierno, el empresariado y las universidades encuentran "sintonía", armonía entre ellos, pasan a formar parte del ADN de ese desarrollo. Piensa que las universidades, el Gobierno y el mundo privado tienen que descubrir la forma de coordinarse mejor, "aunque para eso necesitamos especialmente hacer grandes inversiones en el mundo universitario".
Hernán Vargas, director regional Protección Civil. Desde el punto de vista de la protección civil, cree que lo más importante es que el desarrollo urbano, económico y en general de infraestructura, considere las variables de riesgo". "Es que tenemos sin lugar a dudas el riesgo aluvional, de tsunami, de sustancias peligrosas y, dado el efecto del cambio climático, riesgo por el tema de las precipitaciones". Las nuevas construcciones que se hagan, enfatizó, deben considerar estos aspectos, particularmente que los proyectos y cada uno de los desarrollos inmobiliarios y de avenidas, no estén emplazados en zonas de peligro dentro de la ciudad.
Emilio Ricci, sicólogo Universidad Católica del Norte. Tiene dos visiones: una positiva y otra con reservas. Hacia el 2020 ve a la región potenciando su actual rol de foco de referencia en el norte. Pero tiene aprensiones, principalmente en cuanto a la calidad de vida de los antofagastinos, a la luz de la mala distribución de ingresos. Si no se generan espacios de intervención para mejorar la convivencia ciudadana, en el 2020 Antofagasta va a ser una "Unión de Repúblicas Independientes", opinó, en el sentido de las divisiones por sectores en la ciudad ("Norte", "Centro" y "Sur"). Y la convivencia, dijo, implica la delincuencia, contaminación, respeto a los ciudadanos, la locomoción colectiva, y la basura. "Si el crecimiento económico va de la mano de la calidad de vida de los antofagastinos, entonces todo será mejor", comentó.
Luis Alberto Loyola, rector Universidad de Antofagasta "Me gustaría una ciudad con un mar limpio y productivo. Con sus cerros bordeados de avenidas amplias y seguras, sus calles cubiertas de superficies lisas, cuidadas y amplias, y su aire puro, sin partículas que ensucien nuestro entorno ni nuestro interior. Sueño con un gran y moderno hospital que acoja dignamente a los nortinos. Con muchas escuelas que no discriminen a nuestros hijos, y jóvenes que reciban el saber y la educación de profesores creativos y comprometidos con su rol, con sueldos dignos muy, muy dignos". El rector se imagina una Antofagasta con niños disfrutando de parques y campos deportivos para su desarrollo personal integral.
Víctor Gálvez, presidente Colegio de Arquitectos Antofagasta. Cree que se puede limitar la expansión de la ciudad y afrontar la renovación del casco antiguo de la misma. Asimismo, potenciar el "turismo de convención", sobre todo por la construcción de proyectos como el casino de juegos. "Que en el borde costero se instalen al menos dos grandes hoteles, orientados a prestar servicios a grandes convenciones internacionales", comentó. Sobre el borde costero cree que es clave liberalizarlo, ya que son 30 kilómetros de costa no ocupados en toda su extensión, agregando que piensa que la ciudad hacia el 2020 habrá crecido, pero principalmente en cuanto a construcciones en altura, sobre todo en el borde costero. El área de los regimientos en el sector sur, y algunas áreas del sector norte aparecen como polos de desarrollo en este sentido.
Eduardo Muñoz, experto Antropología Cultural Universidad de Antofagasta. Le preocupa el patrimonio cultural antofagastino, ya que, afirmó, si no se cuida hoy, al 2020 habrán desaparecido muchas cosas. "No me gustaría dar una visión apocalíptica, pero tiene que cambiar la conciencia al respecto, ya que Antofagasta es una ciudad nueva y hay pocas cosas que ver, con pocos vestigios del pasado". Le gustaría ver aún en 2020 construcciones como los tradicionales bancos en torno a la Plaza Colón, la Casa Giménez y el Casco Histórico, y que la arquitectura adquiera un carácter local, ya que opina que en la actualidad los edificios que se construyen podrían estar en cualquier ciudad de Chile. "En el pasado, en Antofagasta construían edificios con características más propias, como con la generación de sombras, por el desierto, lo que no ocurre hoy". |
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